Adam Levine se encontraba a las afueras del estudio de Jimmy Kimmel firmando algunos autógrafos a sus fanáticos, cuando uno de ellos arrojó una bolsa de azúcar en polvo a la cara del artista. De inmediato, el personal de seguridad retuvo al agresor.
No es la primera vez que el artista tiene este tipo de inconvenientes con sus seguidores; en una ocasión, Levine se encontraba en un concierto y arrojó un micrófono que no servía al suelo, con tan mala suerte de que el objeto rebotó y le pegó a una de las asistentes en la cara. El artista se disculpó y la invitó a subir a la tarima.
En otra oportunidad, Adam fue rasguñado por una fanática que intentaba abrazarlo.
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