Clima cálido, brisas templadas. Regiones con muchos manantiales de aguas cristalinas custodiados por sauces llorones, álamos o ceibos. Cochabamba es un departamento que se caracteriza por una naturaleza mesurada que ha permitido, desde tiempos prehispánicos, el desarrollo de la agricultura.
Según su altura, hay valles distintos. Los más importantes son los de Cochabamba, Sacaba, Valle Alto donde destaca Punata.
Pero hay otro tipo de paisajes y pisos ecológicos. Uno de gran importancia es el Chapare, considerada una de
las cinco regiones con mayor precipitación pluvial del mundo y con bosques húmedos y la correspondiente riqueza en flora y fauna. Se trata de una de las mejores cartas del país en materia de turismo y de desarrollo alternativo, con su producción exportable de palmito, plátano, piña, papaya y, en este último año, hortalizas como zanahorias y tomates, que ya se encuentran en los mercados vallunos y que tienden a ser distribuidos a nivel nacional.
Volviendo al valle, Sacaba (a 13 kilómetros de la capital) es uno de los
mayores productores de alimentos derivados de la agricultura. Esta región vive una eterna primavera debido a su clima templado y precipitaciones pluviales periódicas. El maíz y la cebolla son sus mejores cartas de presentación.
Al sureste de la ciudad de Cochabamba se abren una serie de valles más secos y calurosos que los del centro del departamento. Entre ellos destacan los de Mizque y Aiquile. Ambas poblaciones fueron fundadas por los españoles, que encontraron campo propicio para el descanso y para cultivar las uvas.
Se dice que los mejores vinos producidos en tierras coloniales eran obtenidos de los viñedos de Mizque.
El inventario del patrimonio cochabambino no estaría completo sin la amplia, variable y siempre renovada oferta gastronómica. Desde el pampaku (plato con carne de pollo, res, cordero, cerdo, papa, camote, yuca y plátano) que se entierra en una fosa cubierta de ardientes piedras y ladrillos, hasta las "chamarritas" talla L, M y S —sándwiches con variedad de ingredientes—, la Llajta es una tentación para el paladar.