El municipio de Montero, en Santa Cruz, creó un nuevo paquete turístico: el agroecoturismo. Se trata de incorporar el turismo dentro de la actividad productiva agropecuaria tradicional.
Con el agroecoturismo, el visitante, por ejemplo, participa en las actividades cotidianas de la hacienda cruceña: una cosa es que a uno le sirvan la leche
y otra ordeñarla y tomarla de mano propia, es la idea, señalan los impulsores del paquete.
De este modo, generan interés turístico actividades como la producción artesanal del empanizado, la chancaca, de jaleas, de cómo se extrae el jugo de caña, cómo se usa el trapiche, sostiene el responsable de la Unidad de Productividad de la
comuna montereña, Ronald Garrido.
La clave del agroecoturismo está en promocionar la actividad productiva tradicional, antigua y, sobre todo, ecológica de diversidad de productos agrícolas del lugar.
El agroecoturismo montereño funciona gracias a una alianza público-privada entre municipio y propietarios de haciendas grandes y pequeñas
de la región, según Jorge Hurtado, uno de sus impulsores.
Mientras el municipio apoya con infraestructura (caminos), las haciendas ponen los atractivos turísticos. El Cidral, por ejemplo, ofrece su bosque, un serpentario y hasta un museo familiar; otra recibe al visitante con grandes jardines de orquídeas, y así sucesivamente.