La remozada belleza del templo de Peñas espera a los visitantes
Turismo - Jueves, 09 / Feb / 2006
(La Paz - La Prensa)
“Jiwasanaca truq’tasiñani” (nosotros nos renovaremos), cantaban en aymara los comunarios de la localidad de Peñas agradeciendo al creador por la refacción de su templo y la restauración del retablo del altar, al que consideran un signo de cambio para atraer más turistas y reactivar su economía.
Muchos años tuvieron que esperar hasta que las obras de remoción del templo Nuestra Señora de la Natividad de Peñas recuperara el antiguo esplendor que tenía la edificación ubicada en la provincia Los Andes, a 80 kilómetros de la ciudad sede de gobierno y donde murió descuartizado el caudillo indígena Túpak Katari.
El templo, declarado monumento nacional, data de la época renacentista y su retablo barroco mestizo corresponde al siglo XVIII.
La jornada de ayer fue inusual para este pueblo generalmente tranquilo y sin visitantes, ya que los actos de entrega, amenizados por una orquesta con mandolinas y quenas, cánticos y oraciones en aymara e incienso, cambiaron la faz del lugar.
Los habitantes de Peñas y de las comunidades aledañas participaron de una eucaristía
a cargo del obispo de El Alto, Jesús Juárez.
Participaron también el padre Sebastián Obermaier, sacerdotes, agentes pastorales, catequistas, el agregado cultural de la Embajada de Almania, Rolt Holscher; el jefe de la Unidad de Restauración del Viceministerio de Cultura, Carlos Rúa, entre otros. Luego se procedió a la bendición del altar y de los feligreses, este último acto a cargo de Obermaier.
La celebración concluyó con un apthapi tradicional en el patio del templo donde se reunieron todos los presentes.
“Estamos contentos porque ahora el templo está más elegante”, dijo Elsa Aruni, pobladora de Peñas, tras sostener que los vecinos y comunarios del lugar se prepararon con refrigerios para recibir a visitantes nacionales y extranjeros.
Aruni recordó que hasta hace poco el monumento estaba totalmente abandonado e incluso saqueado por los “huaqueros” (ladrones de patrimonio).
El obispo Juárez explicó que los trabajos de restauración corresponden a un esfuerzo de la Iglesia y que ahora constituirá un atractivo turístico para Peñas. “El pueblo tiene
un lindo paisaje y con el templo renovado habrá más turistas que contemplen el patrimonio”, dijo.
“Queremos revivir al pueblo”, añadió, Alfredo Apaza, secretario ejecutivo de las comunidades de Peñas, quien sostuvo que sólo los fines de semana hay más pobladores porque muchos trabajan en la ciudad en días ordinarios.
Por ello, Apaza invitó a los turistas a llegar a la localidad para conocer la iglesia y descansar en el alojamiento comunal de la parroquia, para luego recorrer por el nevado Chocota y las lagunas que circundan la montaña a 40 minutos del pueblo. Además, comentó que por los alrededores también hay cuevas de origen incaico.
En cuanto a la seguridad de la iglesia —dijo—, los comunarios y vecinos se reunirán para organizarse, y también solicitarán la presencia de agentes de la Policía, ahora ausentes, además de un ítem de la Parroquia Cuerpo de Cristo que permita la contratación de un portero.
La restauración
Desde julio, técnicos del Viceministerio de Cultura realizaron la restauración del retablo del altar mayor, la labor incluye
los arcos de plata y el sagrario trabajados en la técnica de madera tallada y dorada, típica del XVIII.
La inversión de 7.000 dólares fue financiada por la Embajada de Alemania.
Lucio Trujillo, supervisor de Restauración del Viceministerio de Cultura, explicó que el incendio que sufrió el templo en la década de 1980 aumentó el daño en la parte central del retablo, por lo que se trabajó con énfasis en la parte estructural. “Además, las partes quemadas se sustituyeron con piezas del mismo estilo en madera y láminas de oro”, señaló.
“En los espacios de donde robaron dos lienzos de los arcángeles de la escuela cuzqueña se colocaron cortinas como evidencia de que algo falta, y en la parte superior hay dos espejos laterales, donde también parece que faltan otros dos lienzos”, añadió Trujillo.
El templo es uno de los más saqueados del área rural. De los más de 20 cuadros que tenía originalmente sólo quedan dos, sostienen algunos vecinos. El último robo fue el año pasado, cuando saquearon la puerta del sagrario, que era una pieza totalmente repujada en plata.