Mairana, el valle del tabaco

Sábado, 27 / Abr / 2002
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(La Paz - La Razón)
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Amanece. Los gallos levantan a los 5.000 habitantes de Mairana. Son tiempos de cosecha. No hay tiempo para otra cosa. Pero, hay preocupación por la sobreproducción.

Texto y fotos: Patricio Crooker

Fumar es dañino para la salud”, el obligado mensaje. Paradoja, grandes personalidades como Abraham Lincoln, Wins- ton Churchill y el Che Guevara fueron fotografiados con tabaco en los labios.

Y las nubes que despiertan sobre el valle de Mairana también transpiran tabaco. No se puede ver las montañas. Los gallos ya hicieron levantar a los trabajadores de la tierra. La labor en el campo no les da tiempo para un descanso extra en tiempos de cosecha.

Ubicada a unos 130 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz sobre el camino antiguo a Cochabamba, Mairana es la zona tradicional del cultivo de la planta de tabaco negro desde hace siglos. Un letrero en la entrada del pueblo da la bienvenida: “Bienvenidos a Mairana, la Capital del Tabaco”.

Su clima es ideal para el cultivo no sólo del tabaco, sino de verduras y frutas. Pero, el 80 por ciento de la población de más de 5.000 habitantes vive del oloroso que otrora fuera encontrado en Cuba en los tiempos de Colón y conocido en Bolivia en la Colonia.

Es una planta de la familia de solanáceas de raíz fibrosa, hojas alternas y grandes. Las flores se des- perezan en racimo con muchas semillas. Su cultivo comienza, precisamente, con la selección de éstas. “La planta tiene que estar sanita para sacar buenas semillas”, dice un campesino. Luego, las mismas son utilizadas para producir almácigos que después de dos meses son transportados a los campos.

Su crecimiento es rápido. Una planta está lista para ser cosechada en cuatro meses cuando toma un color amarillo, dice Dionisio, experimentado agricultor de la zona. El promedio de secado es de 20 días. Luego, el tabaco es amarrado para ser colgado. Así se seca y puede ser usado para la fabricación de cigarrillos. Es en el proceso de secado cuando las hojas de color oscuro comienzan a lanzar su aroma a tabaco. El total del proceso tarda ocho meses.

En el valle de Mairana existen varios tipos de tabaco: el Mairana, Bella Vista, Punta de Lanza, Palo Amarillo, G-90, Paraguayo M-2, Costa Rica y otros. Casi no se cultiva el rubio que, en su mayoría, es importado para la elaboración de cigarrillos rubios en el país.

La Compañía Industrial de Tabacos SA, más conocida como CITSA por los mairareños, se dedica principalmente al rescate del tabaco de los productores locales. Los campesinos de Vallegrande son, por tradición, los segundos compradores para hacer los famosos “mazos” de tabaco.

Hoy existe una superproducción de tabaco y el problema principal para poder comercializarlo es la necesidad de mayor calidad. Desde los almácigos, pero sobre todo en el secado, el tabaco puede ser catalogado de primera, segunda o tercera categoría. El tabaco de primera calidad cuesta 270 bolivianos el quintal. El de segunda asciende a 220 bolivianos y el de tercera a 170 bolivianos.

Aunque la mayoría de los productores de tabaco fuma con regularidad, reconoce los daños que éste puede causar. “La mayor parte de los campesinos fuma”, se defiende Francisco Galarza, secretario de los productores de tabaco del Valle de Mairana, quien se dedica a ese cultivo desde hace más de 15 años; aunque confiesa que él personalmente fuma poco.

Don Mario Venegas, productor de tabaco desde hace más de 25 años, fuma todos los días y de la planta que cultiva. Eso le hace sentir muy bien. Siempre tiene tabaco Palo Amarillo en sus bolsillos y prepara sus propios cigarrillos envolviendo el tabaco en chala de maíz. Así lo aprendió de su padre. “Fumo unos 10 ó 12 cigarrillos al día. El cigarro y el café no los dejo. Yo madrugo para trabajar y éstos son mis compañeros”.
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