Cazzu volvió a bailar malambo, pero esta vez en la media luna del Cosquín. Foto: TikTok Capturas videos.
Las nuevas generaciones no se alejan de la cultura y es gracias a artistas como Cazzu, así reseñaban medios jujeños el debut de la jujeña en el Festival del Cosquín 2026, uno de los más tradicionales del folclore.
La artista jujeña abrió su show con un ingreso impactante: zapateando al ritmo de un malambo urbano, acompañada por la agrupación femenina de malambo "Atahualpa Yupanqui" lo que marcó un debut histórico e icónico.
Cazzu lució una estética fuerte y una mirada desafiante que levantó a toda la plaza desde el primer segundo. El momento desató aplausos masivos y comentarios en redes sobre cómo una figura del trap como ella podía "hacer estallar" un escenario folclórico tradicional.
Durante el espectáculo, Cazzu interpretó temas de su repertorio con arreglos refinados que incluyeron cuerdas, vientos, percusión y bandoneón, navegando por el trap, la cumbia y otros elementos folclóricos.
Los presentes y usuarios en redes destacaron la interpretación de "El Diablo de los Bombos", con un invitado especial con "Los Nombradores del Alba" para cantar "Me tocó perder" y un emotivo cover de "Zamba para olvidarte", un tema que es un himno que cumple 50 años de aniversario, recibiendo una ovación del público.
Los videos del ingreso de Cazzu al escenario y el zapateo se viralizaron en Instagram, TikTok y X (Twitter), con publicaciones de medios como Telefe Noticias, CBA24n y Billboard Argentina.
Los comentarios de los más tradicionales se impresionan con el respeto que Cazzu siente por el folclore, aseguran que es un momento de innovación artística, que solo recibe aplausos y críticas positivas con un llamado a que más artistas puedan incluir elementos de sus regiones para impactar a las nuevas generaciones.
El Festival Nacional de Folclore de Cosquín es considerado el evento más importante dedicado a la música y la danza folclórica argentina. Fundado en 1961 en la ciudad de Cosquín (provincia de Córdoba), se celebra anualmente durante nueve noches en la última semana de enero, atrayendo a miles de espectadores al anfiteatro natural de la Plaza Próspero Molina, siendo uno de los más tradicionales e icónicos del género.
Su relevancia radica en que promueve y preserva la identidad cultural argentina a través de peñas, competencias de conjuntos folclóricos, solistas y ballets, y actuaciones de artistas consagrados y emergentes.