Venezolano descendiente de italianos, fue Mister Venezuela en el 97 y ganó el Mister Mundo en el 98, así se puede resumir la hoja vida de Sandro Finoglio, el novio de la actriz cochabambina Carla Ortiz. Estuvo de paso por Santa Cruz para acompañarla a su tierra natal y pudimos conocerlo un poquito más. Le gusta mucho Bolivia, aunque de su país dice que solo le pide a Dios que le devuelva la paz y libertad que tenía antes.
¿Qué títulos has obtenido?
Fui Mister Venezuela en el 97, después gané el Mister Mundo en el 98, después estuve modelando en Europa, en Milán (Italia) y en París (Francia). De ahí obtuve una beca de estudios de tv azteca y pasé año y medio estudiando; cuando volví hice la telenovela ‘Ellas, inocentes o culpables’. De ahí me llamaron de Univisión en Miami para participar en la telenovela que ahorita estan pasando y se llama ‘Secreto de Amor’. Luego hicimos otra, ‘La gata salvaje’, la telenovela continúa, pero mi personaje terminó hace tres semanas.
¿Cómo
ingresaste al mundo de la farándula?
Antes de meterme a todo esto estudiaba computación en la Universidad y trabajaba en el restaurante de mis padres, pero un señor que trabaja en publicidad me convenció para hacer comerciales de televisión, “tu tienes el porte”, me dijo. Bueno, lo hice como hobbie, empecé a hacer pasarela y una vez que estaba modelando para un diseñador, ahí estaba el organizador de Miss Venezuela, Osmel Souza. Me dijo si quería participar en el Mister Venezuela, yo no estaba muy de acuerdo con esto, pero me obligaron prácticamente, mi hermana especialmente, y entré. Gané y después me enviaron al Mister Mundo. También estuve como animador y las cosas se fueron dando.
¿Qué atributos crees que te hicieron ganar un Mister Mundo?
Yo diría que es el disfrutar lo que estás haciendo. Para mi no es un concurso, creo que ese es el gran secreto, uno lo disfruta y eso lo emana, y se transmite al público.
¿Crees que la carrera de actor
es para cualquiera?
Te quiero decir una cosa, por supuesto hay que tener vocación, pero yo entré por obra y gracia del Espíritu Santo. Porque yo nada que ver con la actuación, pero le he agarrado el gusto, creo que un actor se prepara, puede ser nato o que tenga talento, pero también se puede formar.
¿Cuáles son los mayores esfuerzos en esta carrera para ser conocido?
Ufff...si te contara (ríe). Bueno, tienes que sacrificar muchas cosas si quieres llegar muy lejos, tienes que salir afuera, no te puedes quedar en tu país. Entonces, tienes que sacrificar tu país, tus amigos, tu familia, estar solo, hay épocas de depresión. Ahora tú eliges.
¿Y qué es lo mejor de la carrera?
La satisfacción que se siente cuando el público te reconoce, sobretodo cuando la gente se involucra con el personaje que interpretas en la novela y te dice cosas. Eso sí te enorgullece, es lo más bonito de la actuación.
¿Cuáles han sido las ‘metidas de pata’ que has tenido en televisión?
Antes
se hacía en Venezuela un programa en vivo, para año nuevo, estaba animando y cuando dieron las campanadas hicimos el brindis y por el frío de la bebida me quedé mudo. No podía hablar, porque llevaba tres horas de programa y de pronto el frío me dejó sin voz.
¿Cómo has visto el éxito de Carla?
Buenísimo. Carla es uno de mis ejemplos, ella me ha ayudado muchísimo, primero porque es una muchacha preparada, tiene la vocación en la sangre. Es muy sensilla, carismática, de familia (con valores), es gente.
¿Cómo te ves en 10 años?
Haciendo cine, con mi negocio, teniendo un restaurante de comida italiana y disfrutando de lo que quiero hacer.
¿Y la esposa, los hijos?
Sí, por supuesto, casado y con unos tres hijos.
¿Cómo es tu mujer ideal?
Cómo Carlita. Lo físico no es lo de mayor importancia, primero tiene que ser gente, segundo, que sea espiritual y tercero, que sean de familia, que tengan principios. Eso es lo que vale, lo de afuera se cae.