Por: Redacción Paranormal • Bolivia.com

La diabólica historia de la 'Silla del Diablo', donde Lucifer se apareció

Actualmente, la silla se encuentra en el Museo Arqueológico de Valladolid, Palacio de Fabio Nelli. 

¿Te atreverías a sentarte en el terrorífico 'Sillón del Diablo'?. Foto: Unsplash
¿Te atreverías a sentarte en el terrorífico 'Sillón del Diablo'?. Foto: Unsplash

Actualmente, la silla se encuentra en el Museo Arqueológico de Valladolid, Palacio de Fabio Nelli. 

La historia del 'Sillón o la Silla del Diablo' se remonta en el año 1550, cuando el dueño del asiento, el médico Andrés de Proaza, fundó la primera cátedra de anatomía humana de España en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid.

Ese mismo año, un niño de 9 años desapareció justo en la zona de la calle Esgueva, la misma calle en la que había alquilado una casa Proaza. Los vecinos denunciaron a las autoridades que del sótano de su casa, cuya parte trasera daba a la calle Solanilla, se podían oír llantos y gritos, además que aseguraron ver cómo salía agua manchada con sangre por el desagüe de aquella vivienda.

Las autoridades acudieron a la denuncia ciudadana y entraron por la fuerza a la casa del joven Andrés. El hallazgo fue aterrador, en el sótano encontraron una mesa de madera con el cuerpo descuartizado del niño desaparecido y junto a este, órganos humanos dispersos, cadáveres de perros y gatos diseccionados.

@PedroOrtegainfo

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Ante tal hecho, Proaza confesó que tenía un pacto con el Diablo que se le había aparecido a través del sillón (o silla) que estaba en su escritorio. Contó que cuando se sentaba, entraba en trance y solamente podía escribir macabros textos nigrománticos o detallados relatos sobre cómo realizar una autopsia a una persona viva. Dice que llevando a la práctica los dictados del diablo, el propio Satán le conferiría toda la sabiduría del mundo en medicina.

Tras ser detenido se procedió a inspeccionar el resto del domicilio, encontrando el sillón del que hablaba el joven. Era un mueble nuevo (para ese entonces, siglo XVI) de brazos desmontables de madera de nogal que tiene el respaldo y el asentamiento de cuero decorados con motivos florales, dibujados mediante pespuntes, y geométricos, repujados.

Andrés de Proaza fue condenado a morir en la hoguera por el tribunal de la Inquisición, cuenta la leyenda.

@CristopherCruz8

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Sus pertenencias fueron subastadas publicamente, pero nadie compró sus muebles debido a la fama demoníaca; por lo que el asiento pasó a formar parte de la colección de objetos de la Universidad de Valladolid. El sillón se mantuvo fijado a la pared de la sacristía de la Capilla Universitaria, a una altura considerable y boca abajo, para que nadie cometiera la imprudencia de sentarse.

Según la leyenda, nadie, salvo un especialista médico, ha de sentarse en él. De hacerlo, al tercer día, moriría de manera fulminante. Pero si eres o vas a ser médico podrías adquirir todo el conocimiento sobre las curas y enfermedades del mundo.

Actualmente, la silla se encuentra en el Museo Arqueológico de Valladolid, Palacio de Fabio Nelli. 

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