Las mujeres en el periodismo de Bolivia sufren violencia de todo tipo por ejercer su profesión. Foto: Shutterstock
Un reciente estudio difundido por la Fundación para el Periodismo (FPP) reveló los riesgos de ser mujer en el periodismo de Bolivia. El sondeo reveló que el 79,1% sufrió algún tipo de violencia relacionada con su labor periodística.
Entre las formas de violencia más reportadas figuran que el 42,5% han sufrido violencia verbal e intentos de censura, 25,5% amenazas e intimidación, 11,1% acoso y agresiones físicas y el 20,9%: nunca fue víctima de estas situaciones.
El sondeo digital se realizó a una muestra de 156 mujeres periodistas y comunicadoras de áreas urbanas y rurales del país. Los resultados del sondeo también muestran que la inseguridad personal es el principal desafío para las mujeres periodistas durante sus coberturas, mencionado por el 38,8% de las encuestadas.
Los prejuicios sobre sus capacidades profesionales por ser mujer y las amenazas o intimidaciones de autoridades locales o grupos de poder, ambos con 35,5%. Otros desafíos identificados son la falta de apoyo o acompañamiento durante las coberturas (31,6%), la desconfianza o resistencia de la comunidad hacia las mujeres comunicadoras (28,3%), las dificultades relacionadas con el cuidado de la familia (21,1%) y el acoso o violencia sexual (19,1%).
Crisis política y social del 2019
La periodista cochabambina Fabiola Chambi recuerda uno de los momentos más tensos de su carrera durante la crisis política de 2019. En medio de enfrentamientos y sin equipos de protección adecuados, debió sostener transmisiones en vivo mientras manifestantes se enfrentaban con palos, hondas y objetos incendiarios.
“Estuve en medio de una situación muy tensa, de estos jóvenes de la Resistencia (Juvenil Cochala) que llegaron con motos y varios manifestantes de movimientos sociales que bajaron desde Sacaba; se enfrentaron, quemaron cosas, traían hondas y palos. Yo hacía una transmisión en vivo en ese momento y me vi prácticamente rodeada. Después, cuando el enfrentamiento se desató, tuvimos que escapar”, rememoró Chambi.
En otro episodio, durante los bloqueos registrados en 2024, pese a haber previsto medidas de seguridad, fue cercada por manifestantes que intentaron condicionar su trabajo, exigirle transmitir bajo sus términos y amenazaron con retener el material grabado. Tras el incidente, su medio decidió suspender temporalmente la cobertura por razones de seguridad.
En el Beni, la periodista Vanessa Moreno Montejo relata que su labor investigativa derivó en amenazas directas. Luego de indagar una denuncia de presunto acoso en una institución pública, asegura que el funcionario investigado intentó intimidarla. En una ocasión, mientras realizaba una transmisión en vivo, el vehículo de dicha persona pasó a escasa distancia, en lo que describe como un intento de amedrentamiento.
Posteriormente, recibió un mensaje indirecto en el que se le advertía que dejara el tema y se le recordaba que tenía un hijo pequeño, por lo que decidió suspender la investigación.
En otra indagación periodística, relacionada con el asesinato de un adolescente, recibió un papel anónimo en la puerta de su casa en el que se afirmaba que el caso estaba cerrado y que debía detener sus averiguaciones. Sin embargo, tras verificar con la Fiscalía, confirmó que el proceso seguía abierto.