La información fue brindada por el mismo presidente desde Sucre. Foto: Twitter Captura videos.
En un gesto simbólico durante su discurso en ocasión al aniversatorio de Chuquisaca, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció que se bajará el sueldo en un 50%. Hará lo mismo con su equipo de ministros.
"Este presidente junto a sus ministros ha asumido la decisión de rebajarse el salario del 50% para que sea aporte a un esfuerzo claro", precisó el primer mandatario en una cita que recoge Opinión.
Las declaraciones se dan en un contexto social y político en el que la crisis económica se ha acentuado por movilizaciones, bloqueos, violencia y exigencias de renuncia del presidente electo hace seis meses.
“Aquellos que no quieren dialogar les caerá la Constitución, porque para eso hay una Constitución”, precisó Paz Pereira desde Suce.
En ese sentido, prometió que quiénes acepten el diálogo y soluciones específicas para los sectores movilizados verán "bienestar al construir y sacar la patria adelante".
Los analistas políticos consideran que esta medida de bajar el sueldo al Ejecutivo es de contención política, no resuelve problemas estructurales, pero busca descomprimir el descontento social entre las organizaciones indígenas.
¿Cuánto gana el presidente de Bolivia?
Históricamente, el presidente de Bolivia tiene uno de los salarios más bajos de la región alrededor de Bs. 25.000 antes de ajustes, equivalente a unos US$ 3.600 mensuales, muy por debajo de pares latinoamericanos. Hubo propuestas previas de recortes, incluso del 50%, por diputados y senadores para financiar ítems en salud y educación.
Los ministros ganan algo menos que el presidente, pero las remuneraciones son muy cercanas en la escala jerárquica del Ejecutivo boliviano. Los ministros perciben aproximadamente entre Bs. 2.500 y Bs. 3.000 menos al mes. Esta brecha es simbólica y refleja la jerarquía, pero ambos sueldos son de los más bajos entre presidentes y ministros de la región latinoamericana.
La decisión de Paz de bajarse el sueldo responde a la presión de protestas masivas en un contexto de crisis heredada que se agravó con ajustes económicos. Bolivia vive un periodo de transición compleja: del “socialismo del siglo XXI” hacia un modelo más orientado al mercado, pero con fuerte resistencia social, polarización y desafíos macro económicos que amenazan la estabilidad.
Los bloqueos, el desabastecimiento, los disturbios y algunos fallecidos reportados, Paz optó por este gesto de austeridad para mostrar empatía y disposición al diálogo, aunque también advirtió: “Aquellos que no quieren dialogar les caerá la Constitución”.
El diálogo será clave, aunque el mandatario también advierte con el uso de herramientas constitucionales para restablecer el orden. La situación sigue evolucionando rápidamente.