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(12/10/2000)
(La Razón)
Hoy se inaugura una exposición que recorre por la historia de la
prenda que usa la chola paceña
La manta se luce en el Tambo
Kirkincha La
selección incluye tenidas de finales del siglo XIX y diferentes
décadas del XX. La exposición pretende ilustrar cómo ha cambiado el
accesorio que abriga y adorna a la chola paceña desde la época
colonial. Confeccionadas de seda, casimir, gasa, astrakán, vicuña,
hilo o lana, las mantas son un signo de estatus para quien las usa. La
exposición se inaugurará hoy a las 19.30 en homenaje a La Paz.
La
manta, entre otras prendas como la pollera y el sombrero, es la que
distingue a las cholas de La Paz de las de Cochabamba, Potosí, Tarija
o Chuquisaca. Es como la imagen o el logotipo de una marca.
El
origen está en el mantón de Manila que trajeron las damas españolas
en la Colonia y que la clase mestiza adaptó como señal de estatus,
estado civil o para diferenciar la cotidianidad de los días festivos.
Dos
mantas llevaban las cholas de antaño: una de pecho que era de fina
seda y de muchos bordados y que se llevaba prendida a la altura de un
hombro con un topo (tupu) de oro y piedras preciosas, y otra de encima
o abrigo que podía ser de seda gruesa y de lana de vicuña.
Las
mujeres casadas, cuenta el costumbrista Antonio Paredes Candia,
llevaban la manta de abrigo colgada del antebrazo y muy bien doblada.
Las
solteras llevaban únicamente la manta de pecho.
El
Museo Tambo Kirkincha muestra 30 piezas provenientes de colecciones
privadas. La más antigua es del siglo XIX y la más nueva, de 1980.
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Augusto
Céspedes o la pasión de narrar
por
Jaime Iturri Salmón
Pequeño
y muy delgado, ligeramente encorvado, con
el caminar inseguro de quienes requieren de bastón para
continuar la marcha y que al mismo tiempo no hacía más que
acentuar su apodo: el “Chueco”. Pero bastaba que abriera la boca
para que esa sensación de inseguridad desaparecería.
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