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Eduardo
Abaroa Hidalgo nació el 13 de octubre de 1838 en San Pedro
de Atacama. Sus padres fueron Juan Abaroa y Benita Hidalgo.
Realizó sus primeros estudios en la escuelita del pueblo.
Siendo mayor adquirió conocimientos de teneduría de libros
y contabilidad. Fue miembro del Concejo Municipal de San
Pedro de Atacama.
Cuando estalló la guerra trabajaba en una mina de plata,
tenía su propio negocio. Su trabajo lo llevó a Calama y
allí, sin duda alguna, se alistó como voluntario. Murió
peleando y se lo recuerda por su célebre frase: "¡Que se
rinda su abuela… Carajo!".
La primera biografía del héroe la escribió el coronel chileno
Villagrán en 1880, quien se refiere a él de la siguiente
manera: "No investía carácter militar, pero era boliviano
y sobre todo un buen patriota". También se escribió que
antes de la invasión chilena Abaroa envió una carta poder
a un amigo para que se casara en su nombre con su novia,
Irene Rivero, madre de sus cinco hijos (Amalia, Andrónico,
Eugenio, Antonia y Eduardo). Eduardo e Irene no volvieron
a verse porque Abaroa fue abatido por el Ejército chileno.
Ese día nació el héroe de la historia de Bolivia.
La carta inédita de Eduardo Abaroa
El año 1999, un documento de extraordinario valor
histórico para Bolivia fue descubierto en Antofagasta
por un diplomático.
El cónsul boliviano en Santiago, Mariano Baptista
Gumucio, se encontraba en Antofagasta, pues había
sido invitado por la universidad José Santos Ossa
a la presentación del libro Bolivia-Chile, la agenda
inconclusa.
Después del evento se dirigió junto al cónsul
en Antofagasta, Franz Barrero, al Museo del Ferrocarril
Antofagasta-Bolivia, que se encontraba bajo la administración
de don Jorge Lyons.
A este recinto sólo se accede con invitación
especial, ya que no está abierto al público.
Al revisar los archivos, Baptista se encontró con
la grata sorpresa de una carta de Eduardo Abaroa dirigida
a Ladislao Cabrera, con fecha 18 de marzo de 1879, cinco
días antes de la muerte del héroe boliviano.
En la misiva el protomártir se refería a la
defensa de Calama. Este documento no figura en el libro
Cartas de Abaroa, de Ronald MacLeán Abaroa y Fernando
Cajías, editado en 1987. Su estilo coloquial y directo
refleja la entrega total que hizo Abaroa de su hacienda.
Esta dice lo siguiente:
Calama, marzo 18 de 1879
Señor Don Ladislao Cabrera
Calama
Apreciado amigo:
Es en mi poder su grata 15 del actual en la cual me solicita
junto con todos los vecinos de Calama una contribución
para la alimentación de los rifleros que defenderán
el pueblo cuando ataquen los de Caracoles. Mi hermano Ignacio
y mi familia queremos contribuírle con los siguientes
alimentos para la tropa y las bestias caballares y mulares.
1 arroba de azúcar
1 arroba de arroz
20 libras de fideo
30 libras de charque
1 quintal de papas
10 libras de sal
2 barriles de pan desharinado
1 quintal de cebollas
10 amarros de tabaco
23 amarros de papel de hilo
10 cargas barriles de agua
20 arrobas de pasto y cebada
para los caballares
9 turriles de pólvora
1 (ilegible) con un revólver
10 libras de (ilegible)
Ruégole me avise usted para ayudarle en cualesquiera
menesteres para organizar la defensa del pueblo sin titubeos
para que mande usted a su amigo. Atentamente su seguro servidor
Eduardo Abaroa.
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