Cómo ayudar a los niños
La
casa y la escuela sus dos hogares fundamentales. El castigo
físico no es la mejor manera de corregirlos. Es necesario
escuchar su opinión, no imponerle, siempre negociar
las decisiones que lo involucran. Enseñarles con
el ejemplo.
Escucharlo
y respetarlo es la mejor receta para ayudar a un niño
a ser una persona de bien. "Por más absurda
que nos parezca su opinión hay que encontrarle el
sentido que ellos quieren expresar", apuntó
la psicóloga Centa Reck.
También
hay que respetar sus diferencias personales, atender a sus
expectativas y no imponerles las que los padres crean convenientes.
Jamás ver al niño como un depósito
que debe llenarse con órdenes e imposiciones, por
el contrario, hay que mirarlo, atenderlo, no criticarlo,
apoyarlo, darle seguridad y demostrarle afecto en la familia.
Según
la psicóloga, la etapa en que el niño deja
la infancia y entra a la adolescencia presenta crisis muy
fuerte, hasta se vuelve rebelde; pero eso es el resultado
de cómo el padre ha criado a ese infante cuando era
niño. Eso ocurre cuando no ha respetado sus decisiones,
no lo ha escuchado, siempre le ha impuesto las cosas. "El
niño se rebela en una forma confusa porque siente
que hay algo que no le gusta".
El
pedagogo Hugo Cambará dijo a su vez que el estudiante
es un psicólogo nato, pues reconoce rápidamente
cuáles son las fortalezas y debilidades de su maestro,
por lo tanto, el profesor debe ser un actor a la hora de
enseñar. "Su rol debe ser orientador, muchas
veces paternalista, no entrar a imponer a los alumnos, sino
a negociar; eso le da el éxito en la enseñanza".
Sin
embargo, el docente debe saber psicología para poder
ayudar al estudiante respetando su ritmo de aprendizaje.
Cambará criticó a los padres porque muchas
veces dejan toda la responsabilidad de la educación
en los maestros, siendo que es una tarea compartida.
Cuando
el niño ya tiene mayores problemas y se trata de
trastornos, es importante brindarle apoyo emocional con
un profesional. Para los estudios es importante darle ayuda
pedagógica individualizada, en un tiempo prudente
que no los acobarde.
Es
aconsejable que en el hogar se defina un horario diario
y consistente para las actividades de la vida cotidiana
(horas de despertarse, alimentarse, bañarse, dormirse
y estudiar) para que el infante vaya asumiendo que debe
llevar orden en su vida futura. Siempre hay que reconocer
sus esfuerzos y apoyarlo.
Consejos
En
la familia Crear un ambiente estimulante y positivo
porque eso permite la expresión máxima del
niño. Siempre escuchar lo que dice, por más
absurdo que parezca, ellos merecen atención.
No
interrogarlos A veces los niños actúan
sin pensar, sólo por diversión y sin medir
consecuencias, no afligirlos con tantas preguntas que ellos
no pueden contestar. Es mejor explicarle con cariño
porqué no pueden volver a repetirlo.
En
el colegio La estructura y reglas de clase muchas
veces son difíciles para los niños.
El
maestro tendrá que poner toda su capacidad para ayudarlo
a que se desempeñe y aprenda mejor.