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Carnaval en La Paz,
fiesta de los Chukutas
Por
Walter Zavala Ayllón
Seguramente
una de las expresiones folklóricas más
antiguas del país es el Carnaval de La Paz, sobre
el cual, lamentablemente, es poco lo que se ha escrito.
Sin embargo, esa poca tinta expresa la inmensa riqueza
de la fiesta de las frutas, el agua y la alegría.
Uno
de los escritores que mayores luces da sobre el pasado
de esta fiesta, (igual de importante que Todos Santos),
es el costumbrista Antonio Paredes Candia: los artesanos
hasta 1930, más o menos, participaban en los
desfiles carnavalescos con orquestas de guitarras, charangos,
mandolinas y concertinas, integraban comparsas de disfrazados
para cuya organización se reunían en la
casa de uno de los componentes, generalmente en la del
elegido presidente de la comparsa, y un mes antes escogían
disfraz, título y "nombraban madrinas"
entre sus amistades.
El
día sábado desde muy temprano, algunos
disfrazados - casi todos niños - recorrían
las calles jugando con matasuegras. En los talleres
artesanales y fábricas, los trabajadores adelantaban
la Ch'alla, y buena parte del carnaval, después
del mediodía sabatino.
La
mañana del domingo por el paseo de El Prado se
hacía el Corso Infantil. Los padres de esmeran
en el disfraz de sus hijos por los premios honoríficos
de la Alcaldía, y presentaban cuadros alegóricos
o disfraces sumamente caros y lujosos. Este día
representa el verdadero comienzo del carnaval.
Después
del corso -dice Paredes Candia- las gentes disfrazadas
se dirigían al lugar de la concentración
para la entrada del carnaval. Allí, las comparsas
desfilan en carros adornados de flores o alegorías
y los disfrazados bailaban al son de orquestas de instrumentos
autóctonos. Los obreros reunidos por oficios,
ingresaban ejecutando guitarras, mandolinas, concertinas
y flautas.
EL
PEPINO
La
entrada del carnaval era presidida por un camión
de la Alcaldía adornado de flores, en cuyo lugar
prominente se encuentra un pepino sentado en un sillón,
representando al rey de la fiesta.
Se
intercalaban en esta parte del desfile los grupos de
los carpinteros, zapateros, o de oficio conocido, que
llevaban casi igual disfraz, pero que se diferencian
por la orquesta que les acompaña; conjunto de
guitarras, mandolinas, concertinas, quenas y flautas.
Antes
de que se implantara la prohibición, el lunes
comenzada, sin distinción de clases sociales,
la diversión con agua y harina. Antiguamente
se jugaba con harina, agua y chisguetes, la harina era
empaquetada en pequeños tubos de papel de seda,
muy taqueados que al tocar el cuerpo, con el impulso
que eran arrojados, estallaban con fuerza.
Durante
la tarde las comparsas visitaban a las madrinas, quienes
las recibían con bebida y comida con relación
a su economía. Allí bailaban con las amistades
de la madrina que ya les esperaban y se divertían
una hora o dos, tomando en cuenta el entusiasmo con
que fueron recibidas.
Martes.-
Día de Ch'alla de los domicilios particulares
con serpentina, confites y mixtura. El consumo de bebidas
alcohólicas acompaña siempre la celebración
y se hacen peticiones de buena salud, bienestar económico
o de índole particular, como que la casa no tenga
desperfectos durante el próximo año o
que no suba el alquiler, si es que se trata de inquilinos.
En los talleres grandes o pequeños, negocios,
tiendas, instrumentos, viviendas y casas en construcción,
se realizaba también la ch'alla, adornando todo
como las casas para que la prosperidad colme de bienestar
a sus propietarios y dependientes.
La "tineja" era el obsequio que hacía
el dueño de una fábrica o taller a los
obreros de su dependencia en agradecimiento a su trabajo,
el martes de carnaval. Generalmente consistía
en un paquete conteniendo confites, serpentina, mixtura,
coca y cualquier licor cuando no era vino. En algunos
casos daban su equivalente en dinero.
El
miércoles estaba destinado para los paseos en
el campo o sea el comienzo de los tradicionales aptapis
(día de campo). La reunión se llevaba
a cabo por decisión y entusiasmo con que cada
uno de los concurrentes ponía la especie que
le designaban; unos contribuían con vino, otros
con pisco, el caldo, humintas, ajíes, en fin,
todos llevaban su cuota de licores y alimentos que realzaban
la diversión y el juego de la romaza o los bailes.
Se retiraban a la casa de uno de los asistentes, donde
continuaban el baile hasta el amanecer.
Otras
familias hacían un corto viaje a las haciendas
de Calacoto, Seguencoma, Irpavi y otras localidades
camino de Río Abajo.
Antiguamente,
el último acto del carnaval se realizaba el miércoles
de ceniza cuando las comparsas regresaban del campo
bailando e ingresaban a la plaza Murillo para luego,
después de una vuelta, continuar su camino hacia
la casa donde se terminaba la fiesta.
Sábado
y domingo.- Estos días son llamados de "tentación";
la gente se despedía del carnaval bailando y
bebiendo hasta lo máximo.
El
domingo se efectuaba "la salida", que empezaba
en sentido contrario al de "la entrada de carnaval"
y consistía en llevar muy pocas mascaritas, vestiduras
rotozas, simular un desfile triste dando a entender
el final del carnaval.
CARNAVAL
HOY
Después
de un breve ocaso, el carnaval paceño está
volviendo a brillar. Su Pepino, algo olvidado, ha retornado
con fuerza luego de una intensa promoción oficial
y vecinal.
La
migración rural ha contribuido además
a engrandecer la figura del Chuta, personaje mestizo
que protagoniza el carnaval en los barrios populares,
mercados, tambos y otros sitios periféricos.
El Chuta es algo así como el descendiente del
pongo, que oficiaba de sirviente en las haciendas y
casas de los terratenientes de antaño. La misma
vestimenta del personaje carnavalero es una mejorada
estilización de las ropas del pongo aymara.
El
Corso Infantil también ha recobrado su color
y alegría con una entrada el sábado por
la mañana. La otrora mermada Farándula
del domingo de carnaval tiene un aire renovado, aunque
aún falta mucho para darle a esta fiesta el realce
que merece.
Al
Corso Infantil y la Farándula del domingo se
ha sumado recientemente la entrada folklórica
del J'iska Anata, el lunes de carnaval. Las carnestolendas
paceñas son cerradas con la multitudinaria entrada
de chutas y el entierro del Pepino el domingo de tentación.
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