|
Las
Misiones Jesuíticas de Santa Cruz fueron declaradas
por la Organización para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Cultural
de la Humanidad el año de 1990.
Desde
ese año, los nombres de las siguientes seis reducciones
religiosas están inscritas en la lista de Patrimonio
Cultural de la Humanidad: San Javier, Concepción,
San Miguel, San Rafael, San José y Santa Ana.
Su
importancia histórico-cultural se debe a las
extraordinarias obras musicales y los monumentos religiosos
de singular belleza arquitectónica, trabajadas
entre los siglos XVII y XVIII por los nativos reunidos
por los jesuitas en las reducciones religiosas.
HISTORIA
La
Provincia de Chiquitos fue el primer escenario del encuentro
de las culturas nativa y española. En este territorio
se fundó Santa Cruz de la Sierra en 1561, que
se convirtió en la capital de la Gobernación
del mismo nombre creada un año antes. A principios
del siglo XVII la capital fue trasladada y la Provincia
de Chiquitos prácticamente abandonada.
En
1691 el gobernador de Santa Cruz de la Sierra pidió
a la Compañía de Jesús
que se encargará de la Provincia. El 31 de diciembre
de 1691 el padre José de Arce fundó San
Francisco Javier, con la que comenzó el proceso
misionero. A esta reducción siguieron: San Rafael,
San José, San Juan Bautista, San Ignacio de Zamucos
(de vida efímera), Concepción, San Miguel,
San Ignacio de Velasco, Santiago, Santa Ana y Santo
Corazón. El período fundacional se cerró
en 1760.
Pero
la primera orden religiosa que estableció reducciones
en Bolivia fue la franciscana, en la región del
Chaco y Tarija hacia finales del siglo XVI, seguida
por la mercedaria, diosesana y dominica.
Al
igual que en otros lugares de América, los jesuitas
desarrollaron en Chiquitos una de las experiencias más
notables del mundo moderno. Establecieron reducciones
de población exclusivamente indígena que
trabajaba bajo tutela de dos religiosos: uno encargado
de lo espiritual, es decir del proceso evangelizador,
y el otro de los material, fundamentalmente de la enseñanza
de las artes y oficios europeos y de las administración.
En
poco tiempo los chiquitanos se convirtieron en magníficos
artesanos (carpinteros, alfareros, tejedores, talabarteros,
pintores, escultores, etc.), pero sobre todo destacaron
en el campo musical. Los misioneros utilizaron la música
como vehículo de evangelización y los
chiquitanos se convirtieron en excepcionales músicos,
no sólo cantores y ejecutantes sino también
compositores.
Cada
reducción contaba con un coro y orquesta formada
por aproxidamente 40 músicos que daban realce
a la litergia y la hacían enormemente atractiva.
El archivo musical de las Misiones es uno de los más
ricos del continente americano.
En
1767 la Compañía de Jesús fue expulsada
de los dominios españoles por orden del rey Carlos
III. Las reducciones se mantuvieron aislados hasta el
último tercio del siglo XIX., cuando sus pobladores
empezaron a mestizarse. Pero fue el aislamiento que
liberó a los chiquitanos de perder su originalidad
cultural y que después favoreció, decisivamente,
a la formación de una cultura cruceña.
|