Lima, capital del Perú. Foto: EFE
El caso de Perú es único en la región, la nación vecina llega a las elecciones generales de este domingo con una crisis política persistente, tras haber tenido ocho presidentes en una década. A ese escenario se suma la inseguridad como el principal problema por atender, en un país que se dispone a elegir entre 35 candidatos que no terminan de generar entusiasmo en el electorado.
Este es el tarjetón electoral que encontrarán los peruanos cuando lleguen a su puesto de votación:
Para estos comicios, el país presenta la papeleta más extensa de su historia, con 35 aspirantes a la presidencia, de los cuales solo cuatro son mujeres. Entre los nombres más conocidos figura Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien intenta llegar al poder por cuarta vez. Sin embargo, la mayoría de candidatos son poco reconocidos a nivel nacional y buscan abrirse paso como outsiders, alejados de la política tradicional.
El alto número de aspirantes da cuenta de la fragmentación del panorama político, en el que ninguna candidatura logra consolidarse como favorita clara. Esto se ve reforzado por el nivel de indecisión del electorado, que se mantiene cercano al 30 % entre votos en blanco y ciudadanos que aún no definen su elección.
Ningún candidato convence
La falta de una opción que concentre el respaldo mayoritario ha marcado la campaña. A pocos días de la votación, una parte significativa de los ciudadanos sigue sin decidir su voto, lo que deja abierta la posibilidad de cambios de última hora. Incluso, no se descarta que muchos electores tomen su decisión final en el mismo centro de votación. Este escenario incrementa la incertidumbre sobre los resultados y abre la puerta a eventuales sorpresas en la primera vuelta.
Vuelve la bicameralidad en Perú
Otro de los elementos que caracteriza esta jornada es el retorno a un sistema legislativo bicameral. Por primera vez en más de 30 años, Perú volverá a contar con un Parlamento dividido en dos cámaras, tras la creación de un Senado impulsada por la coalición que domina el actual Congreso.
Este cambio institucional se da en medio de cuestionamientos al funcionamiento del sistema político y de una ciudadanía que observa con desconfianza a sus representantes. Así, las elecciones no solo definirán al próximo presidente, sino también la configuración de un nuevo esquema legislativo que buscará responder a la crisis de gobernabilidad que atraviesa el país.