Por: ABI • Bolivia.com

Ómicron abre la posibilidad de actualizar las vacunas: ¿cuánto tardaría y cómo la harían?

Las vacunas contra el coronavirus podrían necesitar una actualización en caso de que el virus haya mutado lo suficiente como para que los anticuerpos no lo puedan reconocer.

Esta no sería la primera vez que los fabricantes realizarían un cambio de este tipo. Foto: ABI
Esta no sería la primera vez que los fabricantes realizarían un cambio de este tipo. Foto: ABI

Las vacunas contra el coronavirus podrían necesitar una actualización en caso de que el virus haya mutado lo suficiente como para que los anticuerpos no lo puedan reconocer.

A dos años de la aparición del coronavirus, nuevas cepas continúan surgiendo. Sin embargo, la variante más reciente, ómicron, ha abierto la posibilidad de actualizar las vacunas contra el COVID-19 existentes. Una microbióloga explicó el procedimiento y el tiempo que tardaría hacerlo para afrontar a una potencial variante dominante del virus.

Cuando parecía que ya todo estaba bajo un control, inesperadamente se detectó la variante ómicron de la que no se sabe mucho, aunque la comunidad científica no ha descartado de que sea una variante dominante del coronavirus y esto ha llevado a plantear la posible necesidad de actualizar a las vacunas contra el COVID-19 que continúan suministrándose alrededor del mundo.

Las vacunas contra el coronavirus podrían necesitar una actualización en caso de que el virus haya mutado lo suficiente como para que los anticuerpos no lo puedan reconocer, sin poder defenderse de la nueva variante, explicó la microbióloga Deborah Fuller en una entrevista con The Conversation.

El Centro Gamaleya considera que las vacunas existentes rusas Sputnik V y Sputnik Light son eficaces contra la nueva cepa. Sin embargo, ha iniciado un protocolo de adaptación a la nueva cepa de coronavirus ómicron.

La adaptación de la vacuna rusa requiere conocer la secuencia que se puede sintetizar, señaló el director del Centro Gamaleya, Alexander Gintsburg.

"Hicimos una nueva secuencia basada en una nueva secuencia de nucleótidos que está publicada, como hicimos con todas las cepas anteriores que están en tubos de ensayo en un refrigerador", explicó Gintsburg.

"Si es necesario, se desarrollará la versión adecuada de la vacuna sobre su base", agregó.
El trabajo para actualizar la vacuna rusa Sputnik V con la nueva cepa solo durará unos 10 días, señaló Gintsburg. Además, entre 45 y 50 días más se necesita para verificar su seguridad y eficacia y pasar por todos los trámites reglamentarios.

Por su parte, Fuller explicó que las vacunas de ARNm existentes como Moderna o Pfizer codifican una proteína de espiga de la cepa original, pero que en caso de ser actualizadas lo que cambiaría sería la codificación que en lugar de la original sería tomada de la espiga de la variante mutada, en este caso hipotético ómicron.

Así las personas ya vacunadas, según la microbióloga, podrían requerir una dosis única de refuerzo de la vacuna actualizada para proteger al organismo no solo del virus original sino de las variantes que aún se propagan.

Según Deborah Fuller, la actualización de este tipo de vacunas no sería algo complicado de hacer porque no se estaría empezando de cero. Con la secuencia genética de la proteína de espiga de la nueva variante y una plantilla de ADN que se emplearía para construir el ARNm.

En cuanto al tiempo, la especialista explicó que son necesarios tan solo tres días para generar la plantilla del ADN necesaria para hacer una nueva vacuna de ARNm, pero los científicos tendrían una vacuna actualizada lista para la producción de dosis para un ensayo clínico en humanos solo en unos 52 días. Además, es probable que las pruebas necesiten al menos unas semanas para ver los resultados. También se debe pasar por el proceso de autorización.

Todo este procedimiento tomaría alrededor de 100 días, aunque los fabricantes deberán esperar si la vacuna se autoriza para cambiar su proceso de producción. No se sabe cuántos datos clínicos necesitaría una vacuna actualizada, al ser similar a la vacuna es probable que las pruebas clínicas no sean tan extensas como en las vacunas de primera generación.

Esta no sería la primera vez que los fabricantes realizarían un cambio de este tipo, ya que para la variante B.1.351 o beta, que surgió en octubre de 2020 y era resistente a las vacunas, se realizó una actualización que coincidía con la variante y fue implementada luego de realizar ensayos clínicos.

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