Cronenbold no duró ni un mes en el cargo y presentó su renuncia "irrevocable". Foto: ABI
En menos de un mes de asumir el cargo, Claudia Cronenbold renunció a la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). No sin antes enviar una misiva al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz y decirle que "el deterioro es mayor a lo previsto".
"Al aceptar esta responsabilidad era consciente que recibía una empresa que arrastraba el lastre de dos décadas, de una gestión que hoy es el reflejo de prácticas agotadas. No obstante, una vez en el ejercicio de mis funciones, el diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto", reza el comunicado difundido en La Razón.
Claudia Cronenbold asumió la presidencia de YPFB el pasado 30 de marzo, en un acto oficial presidido por el presidente Rodrigo Paz Pereira, tras la salida repentina de Yussef Akly.
Ahora, tras menos de un mes en el cargo, aseguró que el contexto es tan "crítico" que la estructura de la empresa estatal está comprometida. La carta de su renuncia fue catalogada como "irrevocable" y con efecto inmediato.
Voces del sector cívico habían sido aún más directas. Agustín Zambrana, vicepresidente del Comité Pro Santa Cruz, advirtió que el éxito de Cronenbold dependería de un cambio estructural profundo, y fue tajante al sentenciar: "El sistema está corrupto, totalmente inestable y manejándose de forma ineficiente para el país".
El problema surgió con las primeras denuncias por daños mecánicos atribuidos a la mala calidad de la gasolina. En medio de la tensión, el entonces presidente de YPFB admitió que se había distribuido combustible contaminado con goma y manganeso que quedaban en tanques heredados de la anterior gestión.
La segunda renuncia en menos de un mes en la cúpula de YPFB plantea interrogantes serias sobre la viabilidad de una reforma institucional real. Pero las palabras de Cronenbold al marcharse —denunciando un deterioro mayor al previsto—le sugieren que esa lucha choca con una resistencia interna que ningún perfil externo, por más inteligencia y adecuado que sea para el cargo, puede enfrentar en solitario.
Bolivia aguarda ahora quién será la tercera persona en asumir la presidencia de YPFB en menos de seis meses, y si esta vez el Gobierno acompañará ese nombramiento con las reformas estructurales y normativas de fondo que los expertos llevan semanas exigiendo para el correcto funcionamiento de la institución.