Cronenbold se convierte en la segunda mujer en liderar la YPFB. Foto: Twitter Captura DIRCON.
La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tiene nueva presidente y se trata de la ingeniera industrial, Claudia Cronenbold, quien fue posesionada en el cargo tras la repentina salida de Yussef Akly.
¿Por qué cambiaron a Yussef Akly? La respuesta oficial es clara y está directamente vinculada al escándalo de la gasolina contaminada que, desde hace meses, ha generado daños mecánicos masivos, reclamos millonarios y protestas en las calles.
El presidente Rodrigo Paz agradeció públicamente a Akly por su labor en la “primera etapa” tras el cambio de Gobierno en noviembre pasado, pero el contexto no deja lugar a dudas: la medida busca marcar “un segundo tiempo para YPFB”, con énfasis en la lucha contra la corrupción y la recuperación de la empresa estatal.
Por su parte, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, anunció que lucharán contra la corrupción existente en la estatal petrolera sin hacer alusiones directas contra Akly.
Medinaceli presentó a Cronenbold como “un ejemplo de liderazgo femenino en una industria estratégica” y destacó su amplia trayectoria en el sector público".
Con este nombramiento, Cronenbold se convierte en la segunda mujer en liderar YPFB; después de Katya Diederich en 2020 durante el Gobierno interino de Jeanine Áñez, pero la primera en el actual contexto democrático y de crisis energética.
Gasolina contaminada y polémica con los vehículos afectados
El incidente de la gasolina de baja calidad contaminada con altos niveles elevados de goma y manganeso ha sido el epicentro de la crisis que terminó con la salida de Akly.
Miles de conductores reportaron fallas en motores, inyectores y sistemas de combustible, con costos de reparación que oscilan entre los 100 y los 5.000 dólares por vehículo. Según datos oficiales, se registraron cerca de 10.000 reclamos, y en febrero pasado hasta el 60 % de los vehículos atendidos en talleres presentaban daños atribuibles al combustible “desestabilizado”.
La semana anterior al cambio, los sindicatos de transportistas de La Paz y El Alto protagonizaron un paro de dos días con bloqueos de calles, exigiendo no solo soluciones técnicas, sino compensaciones estatales rápidas por los daños. Bolivia, que importa casi el 100 % del diésel y el 60 % de la gasolina desde países como Argentina, Chile, Perú, Paraguay y Estados Unidos, vio cómo la mala calidad del producto importado generaba incertidumbre entre los bolivianos.
El Gobierno ha respondido con un paquete de medidas urgentes ante esta situación: nuevos contratos con proveedores de mayor octanaje, pero sin subir precios, cronograma de limpieza de tanques en estaciones de servicio, aceleración de resarcimientos a afectados, impulso a la conversión a gas natural vehicular y creación de un equipo de supervisión permanente en la cadena de suministro.