Bolivia.com La Paz Lunes, 11 / May / 2020

Bolivia da un repentino paso a los transgénicos entre halagos y críticas

El Decreto sobre el uso de transgénicos que fue promulgado por Áñez ahora es criticado por Morales. Pero, ¿esto no se parece a lo que sucedió en 2011?

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Expresidente de Bolivia, Evo Morales. Foto: ABI
Expresidente de Bolivia, Evo Morales. Foto: ABI

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, el 26 de junio de 2011, ante la vista de centenares de campesinos promulgó la Ley 144 de Revolución Productiva Comunitaria Agropecuria, la cual prohíbe la producción de transgénicos pero impulsa su importación.

Ahora, el Decreto Supremo 4232 que promulgó la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, autoriza "de manera excepcional" y con "procedimientos abreviados" la utilización de semillas genéticamente modificadas en los cultivos de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, tanto para el consumo interno como para su exportación.

La norma, aprobada y publicada, fue justificada por la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus y ante la necesidad de obtener alimentos en menos tiempo y con rendimientos superiores. Además, representa un cambio radical respecto a la política contraria a los transgénicos durante los casi catorce años en el poder de Evo Morales.

Morales decidió criticar el decreto del Gobierno interino, Ley que él mismo promulgó hace algunos años atrás, donde señaló que, "En #Bolivia, el gobierno de facto no tiene autoridad moral para decir que defiende la vida porque todas sus acciones han sido, hasta ahora, letales contra el pueblo: nos mata con bala, nos mata de hambre y ahora nos mata con transgénicos", a través de su red social de Twitter.

La Ley 144 fue reglamentada mediante el Decreto Supremo número 2452, del 15 de julio de 2015, donde señala que, "El presente Decreto Supremo es de aplicación obligatoria en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia para todos los alimentos producidos en el ámbito nacional o importados destinados al consumo humano de manera directa e indirecta que sea, contenga o derive de organismos genéticamente modificados", lo que hace referencia a los alimentos transgénicos importados sino también a los producidos en el país.

Poco antes de promulgar el Decreto, Evo Morales en su mandato había mencionado que la aprobación o no de producción y consumo de transgénicos estaba sujeta a la suficiencia de la producción orgánica: "Si bien los compañeros me dicen que por ley debo aprobar cero de transgénicos y cero de productos convencionales, ningún problema, usted garantíceme. Si me garantiza productos orgánicos para el pueblo, eliminamos".

En el acto donde se promulgó la Ley, en presencia de dirigentes campesinos, autoridades gubernamentales y delegaciones afiliadas a la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Morales solicitó a las organizaciones sociales garantizar "la seguridad alimentaria con soberanía" y reforzar el apoyo político a su Gobierno. El pedido también fue enviado a los empresarios, pues les recordó que la ley establece aranceles diferenciados para importación de maquinaria e insumos por el lapso de cinco años.

Transgénicos en la economía del país

En ese marco, este sábado 9 de mayo, la Cámara Agropecuaria del Oriente envió un comunicado en el que afirma que son responsables de abastecer alimentos y de generar la mayor cantidad de empleos para el país y, por ello, que el acceso a la biotecnología en estos cultivos "es indispensable para que seamos el motor económico de Bolivia"

"Con esto se generarán cientos de miles de empleos directos e indirectos y exportaciones que se traducirán en una distribución masiva de divisas, contraria a la fuga de las mismas por efectos de compra de maíz, harina de trigo y otros productos importados principalmente de contrabando", se lee en parte del comunicado. 

La decisión política es alabada por grupos como la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo de Bolivia, un importante colectivo agroindustrial especialmente en Santa Cruz, la principal región agrícola del país.

La asociación recuerda que países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay llevan más de una década utilizando transgénicos, con los que consideran que Bolivia puede triplicar su producción anual de grano hasta unos doce millones de toneladas, con impacto económico de cerca de 2.800 millones de dólares y la generación de alrededor de 300.000 empleos directos e indirectos.

La opinión es bien distinta por parte de un amplio conglomerado de asociaciones ecologistas, sociales, de consumidores y colegios profesionales, entre otras.

Estos colectivos advierten en un documento conjunto de que el decreto presidencial no respeta varias leyes del país, empezando por la Constitución boliviana, que prohíbe los transgénicos que "dañen la salud y el medio ambiente".

Redacción actualidad, con información de EFE - Bolivia.com

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