El exministro de Hidrocarburos advierte un panorama "insostenible" con los hidrocarburos. Foto: Instagram
El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, reveló que el mantener el subsidio parcial de los combustibles en Bolivia "es insostenible" a largo plazo y que, de hacerlo, se pone en riesgo de desabastecimiento.
“Si el precio volviera a la banda de 60, es algo más sostenible. Igual, se recauda en bolivianos, igual hay que ir a comprar, pero con este incremento de casi 30, 35 dólares, el barril multiplicado por cerca 110.000 barriles que se importan diariamente; es una cantidad enorme de dinero o de dólares adicionales que se requieren para importar el combustible”, alertó el exministro en conversación con Unitel.
Aseguró que se debe erradicar el subsidio lo antes posible para prevenir una crisis en los surtidores del país. El principal peligro radica en la insostenibilidad financiera y sus efectos en cadena sobre el abastecimiento.
Según datos recurrentes en reportes económicos, Bolivia importa alrededor de 110.000 barriles diarios de combustibles. Cuando los precios internacionales suben, como ocurrió en escenarios de tensión geopolítica, el costo de importación se dispara, mientras los precios internos se mantienen artificialmente bajos gracias al subsidio.
“El problema del abastecimiento de diésel se debe a la falta de dólares y al contrabando”, apuntó Ríos sobre lo que considera de esta situación.
Ríos también ha advertido que YPFB está prácticamente quebrada por el peso de los subsidios, y que sin intervención urgente el país podría enfrentar un “colapso energético” en los próximos años. Según el análisis, alrededor del 20-25% del combustible subsidiado se pierde en contrabando hacia fronteras, lo que agrava la escasez interna y afecta actividades clave como la cosecha agrícola.
A inicios de 2026, el Gobierno boliviano avanzó en la eliminación del subsidio generalizado a los combustibles, aunque el proceso generó tensiones sociales y negociaciones con sindicatos. El subsidio implícito ha consumido miles de millones de bolivianos anuales, equivalentes a cerca del 3% del PIB en algunos cálculos independientes.
Expertos en economía coinciden con esta postura de Ríos, quien insiste en que un subsidio parcial —que mantiene precios bajos, pero no cubre el costo real— genera incentivos perversos: mayor consumo interno, contrabando, menor inversión en exploración y producción nacional. Un panorama económico que no es sostenible en el tiempo sin generar crisis.
Bolivia necesita equilibrar protección social con responsabilidad fiscal. La historia reciente muestra que posponer ajustes estructurales solo multiplica los costos futuros.