La obra de Francisco Tito Yupanqui fue reestrenada ayer en el santuario.
La imagen de la Virgen de Copacabana, trabajada por Francisco Tito Yupanqui, fue restaurada, por primera vez luego de 419 años, por técnicos del Viceministerio de Cultura.
La obra tallada en madera estaba muy deteriorada por el paso del tiempo y la manipulación. El rostro, las manos, el niño y la base de la imagen habían sufrido de manera particular, como verificaron los restauradores Carlos Rúa y Roberto
Moscoso.
El trabajo terminó el jueves. Y casualmente pasaron por el santuario el arqueólogo Osvaldo Rivera y la arquitecta Tatiana Siles que lograron ver la imagen sin la peluca y las vestimentas que normalmente la cubren.
Lo que observaron es “una imagen bellísima, ya restaurada, con los pliegues de la ropa, entre los que destaca la rodilla de la Virgen ligeramente adelantada”.
Y la fotografiaron, horas antes de que se la vista y coloque en la ornacina que tiene ahora
una nueva iluminación que debe evitar los daños que le causó la anterior que le caía de frente. Esta parte fue trabajada por el técnico de Potosí Carlos Zambrana.
La iniciativa para estas obras fue del Guardián de la Basílica, padre Francisco Cuevas. El financiamiento correspondió a la Fraternidad Morenada Illimani de La Paz, cuyo presidente es Rolando Sandóval F.
Ayer, la Virgen de Copacabana volvió a presidir la basílica cargada no sólo del ropaje sino de las joyas
de oro que los fieles le han ido entregando.
Tito Yupanqui, descendiente de familia real inca, trabajó la escultura de la Virgen de la Candelaria en Potosí el año 1580, en el taller del maestro Diego Ortiz. En actitud frontal, sostiene al niño con la mano izquierda, mientras con la derecha empuña la candela y una cestilla con dos palomas. Para los especialistas, la mejor parte de la escultura es el niño que en actitud retozona parece querer escapar de los brazos de su madre.