La eyección de Sol generó fallas en equipos como GPS y satélites de ubicación. Foto: Shutterstock
Una tormenta solar generó afectaciones en los sistemas GPS y otras tecnologías terrestres, así lo reportó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) tras anomalías reportadas en varios países.
El organismo, con sede en Miami, avisó en un comunicado que la tormenta solar alcanzó el nivel 'G4' (severa), que supone el segundo mayor nivel de alerta establecido por el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA. Sin embargo; tras su paso, se redujo la alerta a "moderada" en el boletín más actualizado.
La explosión solar fue detectada el pasado 18 de enero en la región activa AR4341 del Sol, lo que desencadenó una eyección de masa coronal (CME) que viajó a velocidades excepcionales de entre 1000 y 1400 kilómetros por segundo, alcanzando nuestro planeta en solo unas 25 horas, un tiempo mucho más corto que el promedio para estos eventos.
Según el reporte oficial de NOAA, este fenómeno se registró en el máximo del ciclo solar 25, una fase de alta actividad solar que los expertos han pronosticado desde hace años y que genera emisiones de partículas cargadas capaces de interactuar con el campo magnético terrestre.
¿Por qué se generó esta tormenta solar?
"La tormenta se desencadenó por la llegada de una rápida eyección de masa coronal asociada a la llamarada de clase X1.9", precisó Mauro Messerotti, profesor de Meteorología Espacial de la Universidad de Trieste.
Esta intensidad se debe a la liberación de partículas cargadas de alta energía y campos magnéticos que, al colisionar con la atmósfera, generan corrientes inducidas y alteraciones en sistemas tecnológicos, aunque la atmósfera y el campo magnético actúan como escudos naturales para la población en superficie.
La descarga de energía solar en la atmósfera provocó afectaciones principalmente en forma de interferencias tecnológicas y visuales, con impactos reportados en varios países alrededor del mundo.
Canadá experimentó auroras intensas que iluminaron vastas regiones, con colores vibrantes extendiéndose más al sur de lo habitual, y similares fenómenos se documentaron en Europa, incluyendo el Reino Unido, Alemania y el sur de Baviera, donde las luces del norte generaron un espectáculo visual masivo sin precedentes en dos décadas.
Las tormentas geomagnéticas implican una perturbación del campo magnético de la Tierra debido a la energía que expulsa el Sol, y pueden afectar, al tratarse de material electromagnético, principalmente a tecnologías e infraestructuras básicas, desde sistemas GPS a la generación de interferencias y cortes en sistemas de radio de alta frecuencia o en los empleados para la aviación.
Aunque no tienen un efecto aparente en la salud humana, también pueden afectar al funcionamiento de los satélites que orbitan alrededor del planeta y, en casos extremos, dañar transformadores de las redes de alta tensión y provocar apagones a gran escala.