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Ekeko |
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Continúa
el reinado del Ekeko en la Alasita Pequeño,
casi enano, fuerte (mastuco en lenguaje criollo), de ralos bigotes, fumador
empedernido, con lluchu y sombrero, cargado de innumerables productos de la
canasta familiar y de otros que también son necesarios para la vida y comodidad
de la familia, el Ekeko, ancestral figura de la cultura paceña sigue entronado
en la fiesta de la Alasita. Todo se hace a su nombre, nadie compra nada sin
pensar en que éste dios de la abundancia (significado castellano de la voz
aimara ekeko) lo hará realidad en el transcurso del año. Al haberse
restablecido la fiesta del mercado de miniatura donde se intercambiaban objetos
pequeños con monedas de piedra, se fotjó, poco a poco, el culto al legendario
Ekeko. Al Ekeko aún
se lo conserva en muchas casa paceñas, aunque su figura es cada vez más,
exclusividad de la feria. El Ekeko tiene un lugar especial, casi un ara; es partícipe
de las challas y se lo adorna con mixtura y serpentina. En determinados momentos
del año se le pone un cigarrillo prendido en la boca; sus creyentes dicen que
fuma. Consume todo el cigarrillo y más vale que no se apague a la mitad, porque
según la creencia, si esto sucediese, los deseos no serán escuchados. Toda una
señal de malos augurios. Un
documento de la Casa de la Cultura de la Alcaldía de La Paz, al referirse a
este extraño personaje señala que “los investigadores del período prehispánico
y virreinal, han rastreado en el
pasado buscando los orígenes del personaje. De las investigaciones de Carlos
Ponce, se deduce que Tunupa o Tonopa, a quien también se le llama EKEKO, es un
dios prehispánico que posiblemente se remonta al período clásico de la
cultura Tihuanacu, (200 A.C – 700 D.C), que ejercía amplio dominio sobre el
fuego del cielo y que según otros investigadores como Rowe tenía relación con
el trueno y el rayo. Según Teresa Gisbert se puede concluir que Tunupa era un
antiguo dios del rayo, la lluvia y las estaciones geotónicas como los volcanes.
En lugares como Calcha. Carabuco, la región del lago Titicaca y el altiplano
orureño, en que aparece el mito Tunupa, curiosamente hay tradiciones
relacionadas con los fenómenos descritos y un volcán de la última región
citada, lleva su nombre.” El Museo
Municipal Costumbrista tiene, entre sus riquezas, un ejemplar que representa al
Ekeko. La efigie de éste dios, se representó en Tihuanacu como un personaje
masculino, jorobado y el sexo en erección. La presencia de este dios prehispánico, cuyo origen debe ser encontrado remontando los siglos de antes de nuestra era, fue interrumpida con la llegada de los españoles al continente, pero a través de la tradición cultural, su figura, con algunos cambios fue reinstaurada, especialmente por el mestizaje y ahora su presencia, entronizada está, tan firme como hace centenares de años, en la feria de la Alasita. La fiesta
tradicional paceña va dejando sus particularidades para pasar a ser una feria más
de compra y venta de artículos. |
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