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El Año Nuevo Andino llegó con el augurio de buena cosecha
¡Willka Tata, Inti Tata, que este año haya buena cosecha, que no haya hambre! Las manos del amauta elevaban al cielo una ofrenda a la Pachamama. Al lado suyo una enorme fogata le daba el tono místico a la ceremonia. ¡Willka Tata, Inti Tata (padre sol), que este año haya buena cosecha!, repitió el amauta Lucas Choque, para luego depositar la wajta (ofrenda) sobre el fuego. Sonaron los pututus. Los amautas echaron alcohol sobre el fuego para que arda con intensidad. Las ñustas cantaron y las wiphalas se agitaron. Alrededor, centenas de visitantes al templo de Kalasasaya observaban en un silencio respetuoso. Era el preludio de la llegada del sol, del Año Nuevo Andino. El año 5509 según los amautas. Sucedió ayer —como hace una veintena de años— entre las 06.30 y 07.30 en las ruinas de la cultura andina, Tiwanaku. Los amautas del poblado dieron a la Pachamama una ofrenda agradeciendo por las cosechas del pasado año —aunque no fueron buenas—: un tarwa illa, para que el ganado se multiplique; un espalla, o pago a la tierra. Finalmente hubo otro reconocimiento al Inti Tata para que las cosechas sean buenas. Según
las culturas andinas, el sol fecunda y la Pachamama germina. Ayer la ceremonia de agradecimiento por las cosechas pasadas se realizó antes de la llegada de los primeros rayos del sol. Antes se la hacía después, lo que habría provocado el temporal. A las 07.20 salió el sol. Los amautas pidieron que todos alcen las manos y las muestren abiertas al cielo para recibir la energía positiva. Cientos de manos se elevaron hacia el astro. Manos morenas y callosas de los campesinos del norte de Potosí que llegaron a la celebración, manos morenas y blancas de los creyentes locales, y manos blancas y delgadas de visitantes absortos del extranjero. Algunos elevaban oraciones, otros se arrodillaban, otros temblaban de emoción y alguno no pudo contener las lágrimas. Los primeros rayos del sol son considerados como energía positiva e incluso curativa. De ahí el misticismo del recibimiento. Los pututus vibraron y comenzaron a sonar las tarkas y zampoñas. Después de la emoción, llegó la alegría y con ella los bailes en el centro del templo de Kalasasaya. Los visitantes eran cientos, pero no los miles de años pasados. El alcalde de Tiwanaku, Tito Flores, uno de los organizadores de la ceremonia conjuntamente con los amautas, comentó que las agencias de turismo señalaron que unos 3.000 extranjeros volvieron a sus países ante el anuncio del bloqueo de caminos. Hubo mejoras en la organización, pues se habilitó un área de parqueo y había jóvenes guías y de seguridad. Pese a todo, el entusiasmo desbordado de los visitantes dañó las áreas protegidas de los monolitos. ¿Ayer
se celebró el año 5509? Hay dudas El texto de Milla Villena, El génesis de la cultura andina, explica en esos términos el cálculo que tomó como referencia el año 1492, cuando los españoles llegaron a América. Entonces se inició un ciclo hacia abajo que representa desgracias. En 1992 comenzó un ciclo hacia arriba, una buena época. Los 5.000 años toman como referencia a las culturas pretiwanakotas como la Lachuicocha, Viscachani y Chiripa. Pero, el arqueólogo del Viceministerio de Cultura Javier Escalante asegura que no hay una base científica en esas afirmaciones. Según sus cálculos, la cultura tiwanakota surgió en los años 1.500 a 1.600 antes de Cristo, más los 2.000 después de Cristo, este grupo étnico tendría unos 3.500 años. ¿Qué es el Año Nuevo Andino? El etnólogo Angel Yujra explicó que en los meses de mayo y junio termina la fase de cosecha o choquellamallu. El 3 de mayo se hace un agradecimiento al Pusi Wara o Cruz del Sur, que rige el calendario andino. En junio descansa la tierra. Y el 21 de junio es cuando más se aleja el sol. “Los amautas han encontrado el punto clave para que retorne el reordenamiento de la tierra”. Originalmente es el marat'aqa, o el agradecimiento al sol y la Pachamama por las cosechas. A partir de ese momento se inicia la nueva siembra. Es el sol que debe dar energía para una buena cosecha. “Se realiza una ceremonia para agradecer a la Madre Tierra de todo lo que hemos recibido este año. La tierra nos provee como una madre y tenemos que pagar”, comentó el amauta Lucas Choque. Dentro de la cosmovisión andina, el hombre no puede vivir sin pagar a la tierra. Se trata de una filosofía de reciprocidad para vivir en armonía, comentó el amauta Valentín Mejillones, que encabezó la ceremonia del Año Nuevo Andino.
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Especial
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