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Estadio
Tembladerani
Como
toda obra monumental el estadio Libertador "Simón
Bolívar" ubicado en la populosa y paceñisima
zona de Tembladerani , tiene su historia escrita con mucho
sacrificio, con el desvelo y lucha de dirigentes, socios y
el empuje de hombres que observan con orgullo la materialización
de este escenario deportivo.
La historia de este campo deportivo comienza el 9 de febrero
del año 1.968, cuando los dirigentes del club Bolívar
hicieron conocer su propósito de construir en forma
conjunta con otro tradicional club paceño, el The Strongest,
un estadio monumental que cuente con todas las comodidades
y pueda albergar a cincuenta mil personas.
El proyecto comprendía en principio, la construcción
de la primera fase del estadio con capacidad para 25.000 personas
y todas las dependencias necesarias como vestuarios para jugadores,
árbitros y gabinete médico.
Inicialmente ambos clubes debían aportar con un capital
de arranque de cien mil dólares. Por razones inexplicables,
aquel ambicioso proyecto no pudo concretarse y con el transcurso
del tiempo las dos instituciones emprendieron por su cuenta
y riesgo la construcción de sus propios estadios.
Para ello el club Bolívar contaba con los terrenos
cedidos por el Estado en la zona de Tembladerani. Consolidar
los mismos fue una tarea ardúa. No obstante que la
propiedad del club estaba claramente establecida, se produjeron
incursiones subrepticias a los terrenos e incluso un Alcalde,
allá por los años 50, había ordenado
la construcción de un mercado reduciendo de esa manera
la superficie del terreno.
A iniciativa del ingeniero Juan Azcui Iturri, se construyó
más tarde un pabellón para las duchas y vestuarios
de los jugadores. Esa fue la única parte edificada
en la superficie destinada a un campo deportivo para el club.
Posteriormente el religioso Vera decidió iniciar el
cerco de los terrenos acumulando para ello cuarenta mil adobes,
aproximadamente.
Una
obra de titanes
En 1972 el club realizó un gran esfuerzo económico
que posibilitó la construcción del ansiado muro
que permitió consolidar los terrenos que sufrieron
una reducción de diez mil metros.
En septiembre de 1973, el presidente del club don Mario Mercado,
acompañado de varios dirigentes e hinchas bolivaristas,
procedió a la tradicional "challa" de lo
que poco tiempo después sería la aprobación
del proyecto de construcción del estadio.
En 1974 se conformó un equipo económico que
viajó en varias oportunidades a la Argentina para negociar
la concesión de un crédito de quinientos mil
dólares con destino a la importación de estructuras
metálicas (graderias) que posteriormente fueron armadas
en los terrenos cercados de Tembladerani.
Entre 1975 y 1976, presidencia del Gral. Hugo Banzer Suárez,
comenzó a cobrar cuerpo la idea de remodelar el viejo
estadio Hernando Siles y construir uno nuevo de cara a los
Juegos Bolivarianos, señalados para el año 1978.
La construcción de este nuevo estadio iba a dejar a
la sede de gobierno sin campo deportivo para compromisos futbolísticos
del torneo local y encuentros internacionales. En ese sentido
el club Bolívar realizó una inversión
adicional para construir un campo deportivo que fue utilizado
para los partidos de Liga, Copa Libertadores y la eliminatoria
al Mundial de Argentina 1978.
Los artífices de la construcción del estadio
fueron Mario Mercado, Guillermo Monje y Alfredo Rojas.
Hoy por hoy el estadio de la Academia es un símbolo
de tesón y mística bolivarista y se puede decir
que es uno de los mejor equipados que muchos del interios
y exterior del país.
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