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Carnaval
de Potosí
La
Ch'alla"
Una
de las tradiciones más arraigadas en Potosí
es, sin duda, la famosa "Ch'alla del martes de
carnaval". Ese día las "cancha-pampas",
los socavones mineros, los ingenios para la molienda
de minerales, viviendas particulares, al igual que las
casas de hacienda, terrenos de cultivo, movilidades
de transporte y todo cuanto se ha adquirido reciben
el enflorecimiento o alegoría, como un reconocimiento
al poder espiritual de la Pachamama.
Se
dice que, si la casa, la mina o los objetos propios
de cada familia, no reciben la Ch'alla, con el convite
y del tradicional ponche potosino, seguro no tendrá
la gracia o favor que ofrece el espíritu de la
madre tierra.
Había
también la costumbre de realizar la wilancha
(sacrificar) a la llama y la alpaca, con cuya sangre
regaban las puertas de sus casas, las bocaminas, los
ingenios y todo lugar de trabajo, pidiendo a la Pachamama
properidad en la cosecha, el comercio, en la mina y
salud.
Artesanías del tiempo de carnaval
Para el carnaval aparecen diversos trabajos de artesanía,
como ser: figurines de papel y paja brava, las banderitas
de papel a todo color; luego, las canastillas del mismo
material, junto a las cenefas, rosones, pelotillas de
papel, cadenillas, banderillas en hilo y paja, estrellas
de papel estañado, bolsitas de color, payasos
de papel, pepinos, negras, herrajes, abanicos, campanas
a color y otros figuines trabajados en papel seda que
representan a ciertos animales propios del lugar.
Aquí,
no podemos dejar de mencionar aquellos trabajos artísticos
en papel a color, en forma de cholitas potosinas, artísticos
diablillos, mariposas, condorcillos, llamas con cargamento,
figuras humanas representando a los nativos de una otra
provincia de Potosí, así como chiriguanos
y otros lugareños de las selvas bolivianas.
A
toda esta artesanía trabajada en papel, se añade
las distintas clases de florecillas de campo, tales
como la pampa-tika, flor ramosa, altea, flor zapatilla,
amor seco, rumisa, chajramistura, sunchutika, flor saliva
de la Virgen, tantana, tani-tani, flor mixtura silvestre,
rosas deshojadas y las hojas largas de maizal, llamadas
"atis".
Las
coplas del Carnaval
En
cierta forma, los carnavales potosinos, motivaron en
tiempos lejanos, cantar coplas o los "Takipanacus"
de las diversas comunidades rurales:
Coplas:
En la caja que me entierren
que no me claven con clavos:
que me clave mi adorada
con un beso de sus labios
La Clementina está en cama
y me pide chocolate;
yo le doy el molinillo
y ella solita se bate...
¡Ay!
Señor mío
si mi mujer se muriera
a la semana justa
estaría con mi cuñada
y ya estando con mi cuñada
con la menorcita más estaría
lunarejita..., potosinita...!
Los
confites potosinos
Por
el carnaval también se consumen confites y frutas
endulzadas, tradición heredada de la colonia
y ampliamente difundida durante la República,
hasta el punto que los dueños de las minas e
ingenios entregaban a cada trabajador, palliri y chivato
una cantidad de tinkas (bolas) envueltas en pañoletas
flamantes para la Ch'alla.
Con el obsequio los trabajadores recibían una
gratificación en tinkas de estaño y plata,
todo de acuerdo con el desempeño mostrado durante
el año anterior.
La costumbre de regalar confites se mantiene, sobre
todo, en la ciudad de Potosí, donde en el virreinato
la receta para la elaboración del dulce sólo
era conocida por los españoles; el secreto salió
en algún momento de la mano de un diligente sirviente
nativo.
Por entonces, las religiosas de los conventos de Santa
Teresa y Nuestra Señora de los Remedios también
sabían la receta y vendían el confite
mediante los tornos o armarios giratorios empotrados
en sus murallas
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