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El deporte está olvidado ¿Requiere un Ministerio?

Entrevista realizada a Ernesto Murillo

La falta de dinero, de políticas, de mecenas, de dirigentes comprometidos y de un diagnóstico de cómo se encuentra el deporte en el país; son las bases sobre las cuales el periodista Ernesto Murillo analiza el escaso éxito que tiene Bolivia en esta área.

Estudioso del deporte y de todas sus manifestaciones sociales, Murillo considera vital efectuar un cambio de mentalidad estatal en cuanto a la forma de encarar el desarrollo del deporte en el país el cual, de por sí, cuenta con muchas limitaciones.

También hizo referencia a la escasa importancia que la juventud le da al deporte, cuya suimpatia se ha ido reemplazando por otro tipo de actividades como las danzas folclóricas y el excesivo consumo de alcohol.

Una inexsistente política deportiva 

Bolivia.com: ¿Cómo evalúa la situación actual del deporte en Bolivia?

Ernesto  Murillo: El deporte no es sino una expresión más de la sociedad. Un país pobre tiene un deporte pobre. Los recursos estatales para el deporte son mínimos, tengo entendido que no superan el millón de dólares al año.

Sumado a eso está el tema de las políticas deportivas; nunca ha habido una política deportiva nacional, que es el horizonte claro para saber en qué lugar se está, qué se quiere atacar y a dónde se quiere ir.

Tenemos el ejemplo de Ecuador que hizo un buen diagnóstico, hizo un buen proyecto, congregó a entidades como el Ministerio de Educación, el Comité Olímpico y las  federaciones deportivas para hacerlo. El resultado:hoy por hoy se habla de Ecuador como el tercer país a nivel bolivariano, superando a Perú, compitiendo con Colombia y Venezuela. Pero esto se da gracias a un proceso que dura de 10 o 12 años.

El deporte boliviano no sólo se ha estancado sino que en muchas facetas ha dado un paso atrás y el principal defecto es el capital humano, la falta de recursos humanos. Se ha vaciado el país de aquellos grandes talentosos, mecenas del deporte que consagraban a esta actividad su tiempo y hoy en día se habla de un voluntariado muy de pasada.

El Viceministerio de Deportes no tiene gente conocedora del deporte, sino personas que están en esos cargos gracias a los lineamientos políticos del partido de turno. Se ha pasado de la cultura del deporte a la cultura de la saya y el alcohol donde cada vez nuestros jóvenes practican menos deporte. Por eso es importante redescubrir los valores del olimpismo.

Bolivia.com: ¿Cuáles son las mayores limitaciones?

E.M.: Bolivia camina aparentemente bien en la parte de infraestructura gracias a las construcciones que se hicieron en los Juegos Bolivarianos de 1977 y 1994. No obstante, no contamos con equipamiento, basta citar al boxeo como, un deporte donde se dice que los deportistas tenían que prestarse protectores bucales y de genitales para mostrar lo pobres que somos.

Se hace mal la educación física, se está marginando esa materia con el fin de entrar en una sola faceta junto al área plástica, lo que sería liquidar el deporte.

En el deporte competitivo sólo se tiene a Giovana Irusta como referente, fuera de ella se ha renovado muy poco y en el deporte recreativo virtualmente se ha aplicado la eutanasia en Bolivia. Todo aquel que pasa de los 35 años está condenado a no hacer deporte.

La luz al final del camino

Bolivia.com: ¿Cuáles son las potencialidades sobre las que nuestro deporte debe trabajar?

E.M.: Las promesas deportivas. Sin lugar a dudas nuestra máxima exponente sigue siendo Giovana Irusta, que ha dado un paso en falso por ciertas circunstancias de preparación en los juegos de Sydney.

Aparecen cartas individuales en Santa Cruz, donde el deporte se ha constituido en una expresión social de ser, es un valor. En cambio en el occidente se ha convertido en una actividad de ociosos. En este marco, han aparecido tres o cuatro raquetas en el tenis, en el esgrima hay una renovación al igual que en los deportes de contacto como el judo, el karate y la lucha.

Hay deportes donde los bolivianos tendríamos condiciones de triunfar por el biotipo de las personas. Tal es el caso del atletismo y sus pruebas de larga distancia. Hay otros deportes que virtualmente han desaparecido como el bowling y el boxeo donde Bolivia tenía grandes posibilidades.

Hay figuras como los hermanos Mamani en La Paz de muy buenas condiciones pero como en el boxeo boliviano pegan más los dirigentes que los púgiles es posible que estos jóvenes se queden en la quimera de pensar que podrían haber sido algo y no fueron.

Bolivia.com: ¿Eso indica que cada vez se impulsa menos el deporte?

E.M.: Sí, cada vez hay menos impulsores del deporte y es difícil ser dirigente. Se ha confundido el voluntariado con el tiempo libre, generalmente los dirigentes deberían ser personas comprometidas y, aunque a nadie se le obliga ser dirigente, no hay más dirigentes comprometidos.

Al margen de Irusta, los otros deportitas no reciben alicientes. Es más, un joven en colegio si quiere ir a un torneo nacional debe suspender sus exámenes y puede verse con un rojo en la libreta por faltarse a esas pruebas, no se considera al deporte como un valor.

Bolivia.com: ¿Cuál sería la solución para resolver estas deficiencias?

E.M.: Primero realizar un diagnóstico. Segundo, trabajar con los dirigentes para hacerles ver los principios olímpicos porque nos hace falta mentores que lleven la vanguardia de nuestro deporte. Tercero, contar con mecenas como Mario Mercado donde sean unos apasionados por el deporte.

Como cuarto punto se tiene que cambiar la mentalidad estatal ya que en la Constitución Política del Estado no aperece el deporte. Para eso se debería crear un Ministerio de Deportes cuyo director sea una persona capaz, con un título de deportólogo y que sea elegido por concurso de mérito.

Finalmente, el deporte no solamente necesita dinero, sino personas que sepan hacia qué derroteros llevar a nuestros deportistas.

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