El mundo de la miniatura trae consigo abundancia, fertilidad, suerte, trabajo y amor

Escribe: Juan Manuel Miranda.

Talismanes, objetos curiosos, amuletos y un sinfin de reproducciones de objetos en miniatura son los que se pueden apreciar en la tradicional Feria de Alasitas.

El significado global que encierra esta costumbre paceña, heredada de la época precolombina, es la fortuna y los buenos augurios para el pueblo.

El Director del Museo Tambo Kirkincho, Gonzalo Iñiguez, indicó que la creencia popular indica que no es correcto comprarse miniaturas para uno mismo puesto que las peticiones al dios Ekeko corren el riesgo de no cumplirse. Lo adecuado, señaló Iñiguez, es que se obsequien todos los productos en miniatura a las personas allegas que se quiere beneficiar.

Evolución y cambios

Con el transcurrir de los años se ha incrementado el número de objetos que se venden en la feria artesanal. En ese marco, Iñiguez explicó el significado de ciertos amuletos que son imprescindibles en la feria.

Herraduras de plomo: Su significado global es que atrae a la suerte.

Sapo: Es un ser mágico que concede dinero al que lo compra. En la cultura tiwanacota el sapo es considerado un ser que llama a la lluvia para fertilizar la tierra. Como la fertilidad trae consigo la abundancia, se le ha asignado un poder especial a este animal para proveer de dinero a la gente.

Huayrurus: Esta especie de semilla o poroto que se cultiva en el departamento de Santa Cruz sirve para unir a las parejas y traer bienestar a la relación amorosa. La creencia popular señala que si una muchacha regala esta semilla a un varón es que le está dando permiso para enamorarla. Tiene dos colores: El rojo y el negro, colores que simbolizan precisamente la diferencia de los sexos.

La mano: Una creencia de la cultura Kallahualla muestra que la mano abierta con una moneda colocada en la palma es signo de que nunca va a faltar dinero en el bolsillo o la billetera. La moneda también trae suerte en los negocios y el trabajo.

El Gallo: Este es un elemnto occidental que representa el amanecer y la esperanza de que cada día será mejor que el anterior. Es un nuevo amanecer en las vidas de las personas.

El Chancho: Al margen de servir como alcancías, se cree que el chancho representa el empuje y la fuerza para sobrellevar los problemas y las dificultades. Su hocico grande que mete en el barro refuerza esta definición de coraje.

Ollita de la fortuna: Las ollitas de la fortuna son de reciente data. En Europa acostumbraban guardar las monedas de oro en ollas o cántaros que eran enterrados bajo la tierra. En ese marco, los artesanos han reproducido el objeto con el propósito de que nunca falte dinero en la casa.

Las chuspas: La bolsita de aguayo que cuelga de los cuellos de las personas con dólares y billetes nacionales es otra de las tradiciones de cada 24 de enero. Su significado también está asociado al hecho de que no debe faltar dinero en la billetera en lo que va del año.

La Vírgen en miniatura: Muchos amuletos, al margen del sapo, la mano o los huayrurus, contienen la imagen de la Vírgen de Nuestra Señora de La Paz cuya presencia en los hogares denota protección y paz ante las adversidades.

La challa y el sahumerio: Cada 24 de enero los maestros o yatiris se encargan de llevar a cabo la challa al Ekeko. Para realizar esta challa es imprescindible contar con un sahumerio donde se queme el "palo santo" e incienso en honor al Ekeko para recibir bendiciones. Al margen del sahumerio es importante contar con coca, cigarrillos y alcohol que son ofrendados a este dios, quien se encargará de atraer la fortuna.

Ekeko: Este amuleto surge en la cultura tiwanacota. Desde un principio estuvo asociado al rayo, fenómeno natural que produce la lluvia, cuyo significado es la fertilidad. En ese marco, el Ekeko es considerado como un ser que provee fertilidad, abundancia y dicha.

Las reproducciones en miniatura

La Alasita (voz aymara que significa comprame) refleja la costumbre del artesano de reproducir todos los objetos de primera necesidad para el hombre en un tamaño más pequeño. Es así que no resulta raro ver casas, terrenos, cocinas, materiales de construcción, coches, ropa, comestibles y billetes en miniatura.

Los propios artesanos manifiestan que estos productos son elaborados en ese tamaño con el fin de que la bendición del dios Ekeko les permita contar con esos elementos todo el año. Algunos artesanos describen a los productos de la siguiente manera:

El pasaporte, la visa y el pasaje: Son tres elementos reunidos en uno con el fin de que la persona que los compra tenga un año lleno de viajes.

Las herramientas para la construcción: Es un grupo de objetos entre las que se encuentra las palas, las picotas, los listones, el cemento, los ladrillos, las carretillas, los tejados, las calaminas y el estuco. Estos objetos son adquiridos en conjunto con el fin de que este año se haga realidad el sueño de tener una casa propia.

Los terrenos: La reproducción de terrenos grandes a pequeños también tiene el objetivo de ser bendecidos con una parcela de tierra para construir su hogar.

Los canastas de comestibles: Según la creencia, para no pasar necesidades durante el año es impresicindible contar con tres productos básicos dentro de la canasta familiar: El aceite, el arroz y la azúcar. A estos productos se suman otros como los comestibles envasados en cajas y una serie variada de productos de limpieza, los cuales están compilados en un canastón dispuesto para la ocasión. Estos productos tampoco pueden faltar en la tienda de abarrotes.

Refrescos y cerveza: Las cajas de cerveza y refrescos en miniatura también son adquiridos en masa. Para las personas que trabajan en la distribución de estos productos resulta vital contar con estos elementos ya que el depósito de las tiendas y distribuidoras no puede quedar vacío.

Tiendas completas: El ingenio de los artesanos es tal que incluso existen reproducciones de tiendas completas con todos los productos de la canasta familiar y heladerías.

Las casas: Adquirir una casa de miniatura es un hecho casi obligado para quien desea contar con casa propia.

Al margen de estos trabajos, las maletas, la ropa para niños, las cunas, los soldados de plomo, los camiones y buses, las computadoras y los celulares; completan el panorama de un mundo en miniatura donde Pulgarcito, los siete enanos de Blanca Nieves o los liliputienses de Gulliver se sentirían a gusto.


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