Morales asegura que no es el responsable de la convulsión social en Bolivia. Foto: Instagram
El líder cocalero y expresidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, rechazó con firmeza este viernes 15 de mayo las acusaciones y señalamientos en su contra. Asegura que no está "orquestando" ningún "Golpe de Estado" en contra del presidente Rodrigo Paz.
“Hablan de un financiamiento del narcotráfico, y es muy delicado tratar de criminalizar y deslegitimar las movilizaciones que ahora hay en el país”, se cuestionó el exmandatario.
En ese sentido, reveló que el Gobierno pretende "satanizar a Evo" como también lo quiere hacer con los dirigentes de la Central Obrera de Bolivia (COB).
Las declaraciones en contra del supuesto Golpe de Estado las brindó en un contexto de crecientes tensiones políticas en Bolivia, marcado por bloqueos, marchas y demandas sectoriales que han paralizado varias regiones del país, el expresidente, Evo Morales, respondió directamente a las señalamientos del Gobierno.
Morales insistió en que las protestas no responden a una sola persona ni a un complot golpista, sino a un descontento social profundo por el modelo económico actual, que él califica de “privatización”. Las demandas iniciales del Magisterio, mineros y mejoras salariales, infraestructura y rechazo a leyes como la 1720 habrían evolucionado hacia un rechazo más amplio al Gobierno de Rodrigo Paz.
El exmandatario ha enfatizado que los manifestantes están “movidos por su conciencia social y su bronca” contra un gobierno que, según él, “traicionó a sus electores y a la patria” desde el primer día. No obedecen, subrayó.
Coincidencia de protestas y bloqueos con su orden de aprehensión
Estos pronunciamientos coinciden con un hito judicial relevante que involucra a Evo Morales, la justicia ratificó y renovó la orden de captura contra el expresidente de Bolivia por el caso de presunta trata de personas agravada, vinculado a una menor de edad en Tarija.
Morales permanece en el trópico de Cochabamba (Chapare), donde se ha atrincherado desde hace meses. La defensa del exmandatario denuncia persecución política e instrumentalización del caso, mientras que el Gobierno y sectores afines sostienen que se trata de un proceso judicial independiente. El juicio ha sido suspendido en algunas instancias por su incomparecencia, pero la orden de aprehensión sigue activa.
El Ejecutivo de Rodrigo Paz habla abiertamente de “conspiración” y “golpe”, vinculando a Morales con pagos a bloqueadores según denuncias de exdirigentes y financiamiento irregular. A través de las redes sociales se han difundido audios como evidencia.
Ahora, tras la polémica por los bloqueos y radicalización de las protestas, Evo Morales niega cualquier intento de golpe de Estado y posiciona las movilizaciones como expresión legítima del malestar social, al tiempo que acusa al Gobierno de criminalizar la disidencia.