Bolivia.com La Paz Lunes, 05 / Mar / 2018

Las casas también se enferman

Tags: Casa Bolivia

¿Qué pasa cuando no te cepillas el pelo? Se enreda y se quiebra. ¿Qué sucede si no te cortas las uñas? Crecen hasta el infinito y más allá. ¿Y si sales un día de lluvia sin paraguas? Te mojas, mucho, la ropa se estropea y corres riesgo de enfermarte.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Con tu casa o departamento  pasa lo mismo: si no la cuidas, se estropea y se enferma. Tu energía, ánimo y carácter se reflejan en tu hogar, y por eso hoy compartimos una serie de tips para detectar cuando una casa está enferma y cómo curarla.

¿Por qué es tan importante? Habla la ciencia

Según un estudio de la Agencia de Protección Ambiental Americana (EPA por su siglas en inglés: Environmental Protection Agency), quienes viven en países desarrollados pasan el 80% de su tiempo encerrados en espacios cerrados. Mayormente en su hogar, lo que se traduce en prácticamente la mitad de la vida.

En Japón, por nombrar un país del que se tienen cifras, el 30% de los niños y el 10% de los adultos tienen alergias por el ‘síndrome de la casa enferma’: humedad, polvo, mala ventilación, entre otros factores pueden influir mucho en tu salud. Una casa enferma, nos enferma: detrás de muchas consultas al médico se encuentran factores de índole doméstico.

Síntomas de una casa enferma

Como todo cuerpo enfermo, se detecta que una casa lo está cuando no funciona como debería: fallas eléctricas, iluminación rota, cañerías que pierden, grifos y duchas con goteras… Que algo de esto suceda de manera aislada no es problema, pero cuando este tipo de desperfectos se acumulan, la casa quiere decirte algo.

¿Estás mirando la pared y te distraen las manchas de humedad? ¿Levantas la vista y ves el sol a través de ese hoyo en el techo? Si bien exageramos con lo segundo, lo primero es una señal de enfermedad, de la misma forma que si la pintura comienza a caerse, las plantas del hogar están marchitas, se acumula la suciedad o simplemente el desorden crece: ropa acumulada, vajilla sucia, papeles viejos amontonados en un rincón...

Cómo sanar a tu casa

El primer paso para curar una casa enferma es ventilar: Abrir las ventanas, darle paso a la luz del sol y al aire fresco. Así se renueva la atmósfera, la humedad huye y también el polvo.

Ordenar y limpiar: Cambia cortinas y sábanas, ordena de una buena vez el placard, y no descanses hasta que veas tu reflejo en cada superficie de la cocina. Un tip muy útil es aprovechar la limpieza general para reorganizar adornos, cambiarlos de muebles o de pared en el caso de los cuadros.

Coraje y valentía: Los vas a necesitar para tirar esas cosas que no usas hace un año o más. Todo eso que una vez dijiste al verlo “voy a tirarlo”, y nunca lo tiraste, pues ya es hora. Y si juntas mucho coraje tal vez te animes a cambiar de color una habitación: pintar siempre refresca y le da un toque nuevo a la casa y a tu ánimo. 

Lo que está roto, se arregla: Basta de mentirnos diciendo “mañana llamo al técnico”, o cerrajero, o plomero, o electricista. Es hoy, llámalo hoy: no dejes para mañana lo que debiste hacer ayer.

Si cuando estamos enfermos debemos tomar la medicina en tiempo y forma, cuando una casa tiene una gotera debe ser arreglada en tiempo y forma para que no empeore. Lo mismo con todo lo demás. Si hoy no limpias, mañana estará más sucio. Si hoy no lo arreglas, mañana estará más roto. Y recuerda: cuidar tu casa es también cuidarte a tí mismo.

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