Rodrigo Paz se dirigió a “los conspiradores” y aseguró que deben pagar sus culpas. Foto: Facebook Rodrigo Paz
Este viernes, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, aseguró que en el país fue atacado por "ideología y por políticos conspiradores". El mandatario dio estas declaraciones en el marco de los 53 días de bloqueos protagonizados por diversos sectores que pedían su renuncia.
En ese sentido, el jefe de Estado de Bolivia, aseguró que, a través del estado de excepción dictado por el Gobierno el 20 de junio, tras siete semanas de protestas, se logró volver a la “normalidad” en el país. Destacó también el esfuerzo de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, que actuaron, sin derramar la sangre de ningún boliviano.
Rodrigo Paz dio estas declaraciones en medio del acto de clausura de un curso militar especializado que se llevó a cabo en la región del departamento de Tarija. De la misma manera, señaló que la medida tomada por el Gobierno fue dictada mientras se trabajaba en el diálogo.
Paz Pereira señaló que a través del diálogo también fue posible retomar un “estado de normalidad” en el país, que según asegura estaba siendo atacado por ideología y por políticos conspiradores que afirma “no les importa que puede pasar con la patria”, sino que trabajan por sus intereses.
En su discurso, Rodrigo Paz se dirigió a “los conspiradores” y aseguró que deben pagar sus culpas, pues no pueden hacerle daño a la patria y a su futuro. También pidió que “Dios ilumine” a la Justicia en Bolivia y a la Fiscalía, cuando se entregue a los culpables de causar tanto daño a la nación, durante los 53 días de bloqueos en las carreteras.
Finalmente, el mandatario recalcó que el derecho a la protesta en Bolivia está garantizado, en el caso de las organizaciones que tienen justos pedidos y que fueron olvidados por muchos años, sin embargo, negó esta posibilidad para quienes se movilizan por intereses internacionales, ideología o intereses vinculados al narcoterrorismo.
Cabe señalar que, entre mayo y junio de este año, sectores como la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación Túpac Katari y cocaleros afines a Evo Morales, llevaron a cabo diversas medidas de presión, pidiendo la renuncia de Rodrigo Paz.
Los sectores realizaron bloqueos en las carreteras, aislando a varias regiones, especialmente a la Sede de Gobierno, a la que mantuvieron “cercada” sin paso de alimentos, combustible e insumos médicos por 53 días consecutivos.