Lunes, 13 / Dic / 2004

La Constituyente lleva a deliberar a los soldados

(La Paz - La Razón)

Tras el ciclo militar y el retorno a la vida democrática en el país, en octubre de 1982, las Fuerzas Armadas se apegaron a la Constitución Política del Estado y a las leyes vigentes. Sin embargo, el escenario político nacional que registró cambios inesperados como la instauración de la Asamblea Constituyente, entre muchos otros, como los hechos de febrero y octubre de 2003 y el referéndum, obligó a la institución castrense a deliberar, para hacer conocer su posición en esta temática.

Es precisamente desde 1982 que los militares no deliberaron en cuestiones políticas del país, cumpliendo el artículo 209 de la Constitución Política del Estado, el mismo que señala que: “La organización de las Fuerzas Armadas descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y reglamentos militares...”. Sin embargo, en la fase preparativa de la Asamblea Constituyente, en este año, la institución castrense empezó a deliberar para adoptar una posición respecto a esta reforma.

Es en ese marco que las Fuerzas Armadas deliberan para confluir en los intelectuales, políticos y población en general, con la perspectiva de que sus ideas sean transmitidas y debatidas en la Asamblea Constituyente. La institución castrense concentra su interés en la riqueza energética que posee el país y la distribución equitativa de sus recursos generados a través de su exportación.

La actitud deliberativa fue reflejada en los discursos del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, almirante Luis Aranda, y el comandante del Ejército, general César López, en la clausura del año académico militar y en la celebración del 194 aniversario de creación del Ejército, respectivamente, actos que tuvieron lugar en las últimas semanas.

“Proponemos que para la Asamblea Constituyente se busque la mayor participación posible, adicionando a la acción de los constituyentes la posibilidad de que —haciendo uso del derecho de petición— todos los ciudadanos, (...) puedan presentar propuestas y que éstas puedan ser discutidas al igual que las presentadas por los constituyentes, de ese
modo, entendemos, se hace más legítimo su accionar”, dijo en su discurso Aranda.

En otro acápite de su intervención, en el acto militar en el que también participó el presidente Carlos Mesa, el jefe militar señaló que quieren “un estado unido, con suficiente autonomía, de manera que los departamentos puedan decidir aspectos de su propio desarrollo, pero que esa autonomía no sea limitada a los niveles elitistas, sino que llegue al verdadero titular de la soberanía; es decir a los ciudadanos”.

Por su lado, López sugirió que los bolivianos “construyamos un futuro promisorio, un Estado fuerte que brinde bienestar y seguridad a nuestros descendientes y como alguna vez escribió don Carlos Montenegro tratemos de 'no ser como los que se sienten clase en vez de sentirse nación'", durante el acto de egreso de los nuevos oficiales.

El Comandante del Ejército también criticó indirectamente a las transnacionales. “Acecha sobre nuestro país la perenne voracidad de agentes económicos externos que sólo persiguen el saqueo de nuestros recursos naturales, sin importanles el futuro de nuestro pueblo, su aspiración de progreso, su dignidad, ni su prosperidad”. Por ello —prosiguió el jefe militar— “que es hora de promover un gran acuerdo nacional. Ese acuerdo debe clausurar la agenda de octubre y abrir la agenda de la Constituyente”.

La decisión de deliberar dio sus primeras señales luego de que el Tribunal Constitucional instruyó, en mayo, la anulación de obrados en el caso de los cuatro militares del Ejército involucrados en la muerte de la enfermera Ana Colque, ocurrida el 13 de febrero de 2003.

En esa oportunidad los miembros del Alto Mando Militar se acuartelaron, vestidos con uniformes de campaña, junto a sus subordinados en instalaciones del Gran Cuartel de Miraflores. Intercambiaron puntos de vista sobre el tema y finalmente emitieron un documento en el que dejaban claramente establecido su rechazo y su negativa a acatar el fallo de la máxima instancia de la justicia boliviana. Una posición similar asumieron con los involucrados en los disturbios de octubre del año pasado.
Hasta antes de estos dos hitos históricos, los militares no opinaban sobre temas políticos, sólo se limitaban a cumplir las órdenes del Presidente, su capitán general.

Hoy, la cúpula militar asegura que sus actos están enmarcados en la Constitución Política del Estado. “Estamos trabajando para la Constituyente, estamos elaborando todos aquellos criterios que podamos aportar para poder mejorar”, dijo Aranda.

“Es cierto que sólo la jerarquía de las FFAA participaba en la discusión de estos problemas, pero ahora, por la coyuntura, se hace necesario que esto se diga más abiertamente, para que la ciudadanía lo entienda y que nuestra gente subalterna tome conciencia de que éste es un trabajo de todos”, dijo el comandante de la Fuerza Naval, Antonio Justiniano.

Los militares incluyen en su agenda temas sociales

ASAMBLEA • Los uniformados están empeñados en que sus ideas sobre el régimen de las FFAA se debatan en ese espacio de deliberación.

La defensa de los recursos naturales ocupa el tiempo de los militares. Ese tema es prioritario para la jerarquía militar, quienes se encargan de difundir su posición en los encuentros con el presidente Carlos Mesa y a los medios de comunicación.

El ministro de Defensa, el general retirado Gonzalo Arredondo, dijo que no es una cosa específica del momento, “en algunos aspectos es algo que hemos hecho durante más de 50 años, sólo que ha sido más silencioso y no ha sido muy visto”.

A este tema se suma la participación de la institución castrense en la Asamblea Constituyente, aunque no de manera directa. El Ministerio de Defensa organizó una serie de seminarios para sus efectivos en las nueve capitales de departamento. Los militares también abrieron sus puertas a intelectuales y políticos con representación parlamentaria para escuchar su posición sobre el evento que se avecina y al mismo tiempo hacer conocer sus ideas.

Antes de las revueltas de febrero y octubre del 2003, la agenda militar era distinta. Nadie hablaba de la Constituyente, del referéndum, de las autonomías regionales ni de la exportación del gas. Los uniformados
se limitaban a obedecer a los gobiernos de turno. Esto sucedió durante más de 22 años continuos de vida democrática en el país.

Las claves, antes y después de octubre

Así opinaban los militares sobre temas clave antes de octubre del 2003, a la izquierda, y así lo hacer ahora, en la columna de la derecha.

Directrices
En el segundo período constitucional del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (agosto 2002-octubre 2003), se limitaban a cumplir las directrices que emanaban del Primer Mandatario a través del Ministerio de Defensa. Se comenzó a debatir sobre la venta del gas.

Hidrocarburos
Los uniformados están convencidos de que la buena administración y explotación de los hidrocarburos permitirán al país salir del atraso y la postergación en el que se encuentra. Se ha convertido en el principal tema de las intervenciones públicas del Alto Mando Militar.

Legislación
El tema de las reformas judiciales era intocable. Ningún uniformado se animó a cuestionar su funcionamiento, por el contrario, sus actividades y su jurisdicción eran defendidas bajo el argumento de que su razón de ser formaba parte de los preceptos constitucionales.

Justicia militar
Luego de los sucesos de febrero y octubre, exhibieron una apertura a imprimir modificaciones al sistema judicial militar. Según el asesor de las FFAA, Gonzalo Valenzuela, hay la necesidad de modernizar, introduciendo la oralidad y los jueces ciudadanos en los tribunales militares.

Misión
La Asamblea Constituyente no formaba parte del lenguaje de los uniformados. Su accionar estaba regido exclusivamente por el artículo 208 de la Constitución referido a su misión fundamental de defender y conservar la independencia nacional y al Gobierno legalmente constituido.

Constituyente
El jefe de Estado Mayor del Ejército, general Marcelo Antezana, reclamó en marzo, en una entrevista con La Razón, voz y voto para los militares en la Asamblea Constituyente. Sin embargo, esta posición fue modificada en sentido de que la participación será a través de los asambleístas.