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4/12/2002

Bolívar, historia repleta de glorias

(La Paz - La Razón)
  La entidad de los Alborta, Ugarte, Rada, Aragonés, Etcheverry, Botero y otras estrellas del fútbol nacional celebra 77 años con más lauros y mieles que sinsabores. En las estadísticas es el primero en el país.

El año en que Bolivia festejaba el primer centenario de su independencia, un grupo de jóvenes forjó la idea de fundar una entidad deportiva, cultural y musical. Ese propósito se hizo realidad en un barrio céntrico de La Paz y su historia está hoy enlazada al sentimiento más profundo de los paceños y bolivianos. Es que en cada rincón del país hay un hincha celeste, en cada estadio donde juega el equipo está un aficionado esperando la victoria. Bolívar es probablemente, el equipo más conocido dentro y fuera de las fronteras del país, el que más títulos tiene en su galería y el que se vanagloria de tener la mayor hinchada del país. Bolívar fue el equipo elegante que capitaneaba el señorial Mario Alborta, el que lucía su técnica con Víctor Agustín Ugarte, el que siempre está peleando el título, y el que contrata a los jugadores más apergaminados del medio. “Yo digo Bolívar y siento que se me aclara el alma”. Esta feliz expresión del escritor Fernando Díez de Medina sintetiza el sentimiento de cientos de bolivaristas, el de los niños y jóvenes que hoy lucen esa casaca y se entusiasman con las actuaciones del equipo más copero del fútbol nacional. Qué paradoja, un club tan lleno de recuerdos y trofeos, no cuenta con un material bibliográfico de donde extraer el material histórico

Los primeros bolivaristas elaboraron el acta de fundación un 12 de abril de 1925, en la casona de la familia Terán ubicada entre las calles Junín e Indaburo, a una cuadra de la plaza Murillo. “Tenía entonces cinco años. En la sala de la casona se reunieron mi hermano y sus amigos Héctor Salcedo, Humberto Bonifacio, Rafael Navarro y Felipe Gutiérrez, entre otros. El grupo se reunía para tocar guitarra y eran seguidores del fútbol. Por eso el primer nombre fue Atlético Bolívar - Literario Cultural. Luego de algunos años entendí que era un privilegiado testigo de un hecho histórico”, recuerda Alberto Terán, hermano del primer Presidente de Bolívar. Este grupo se reunía para realizar algunas actividades deportivas y culturales. Los amistosos eran frecuentes, y como los triunfos se sucedían, dos años más tarde se inscribió por primera vez al equipo a la Asociación de Fútbol de La Paz respetando los colores iniciales: camiseta celeste, pantalón azul y medias azules. Para entonces el presidente era Armando Gamarra Dich. Este equipo se ubicó en el segundo puesto en su primera presentación oficial. Humberto Barreda era el capitán y en el plantel estaban Wálter Miranda, Enrique Tellería, Felipe Gutiérrez, Carlos Terán y Roberto Segaline, entre otros.

La confusión acerca de la fecha de fundación se acentúa a raíz de que en el registro actual de la Asociación de Fútbol de La Paz aparece como fecha de fundación el año 1927 y luego con lápiz se hace una corrección con la fecha 1925. Los bolivaristas consideran que el caso está cerrado porque en 1925 ya se hablaba de Bolívar, aunque no inscribió su equipo en el torneo paceño. “La fundación es un hecho y su primera participación en un torneo de la asociación es otro. El club cumple 77 años, eso está claro”, afirma Mauro Cuéllar, actual presidente de la institución académica.

La camisa celeste, la chaqueta azul encima de la indumentaria deportiva le daba a los equipos de la década del 30 una característica especial. En su primera participación en 1927 logró el segundo puesto en el torneo paceño y tuvo que esperar hasta 1932 para lograr el halago de campeón. Es entonces cuando recibió el calificativo de Academia por el fútbol atildado que derrochan sus integrantes. Mario Alborta, considerado entonces el mejor jugador del fútbol boliviano, es quien comandó a ese equipo y regaló a las tribunas tardes inolvidables. “Por Bolívar pasaron decenas de jugadores de primer nivel, los mejores del país, pero Alborta debe estar en un lugar especial”, recordaba hace algunos años el emérito dirigente Lauro Ocampo Crespo.

Una semana antes de su trágica muerte, Mario Mercado y sus compañeros de directorio recordaban con cariño, durante una cena, a las glorias del equipo. Cuando los mayores traían a la memoria los nombres de Beriche Rengel, el K'ullu Baldellón, el Cabro Plaza y Guardiaco Molina. Los más jóvenes reían por los apodos, pero los mayores les recordaron que esas figuras le dieron lustre a la institución y fueron tetracampeones en la década del 40, los primeros campeones del profesionalismo en 1950 y campeones invictos en 1953. Para entonces Bolívar se había embarcado en el tren de la victoria. La llegada de Víctor Agustín Ugarte en 1947 le dio a la Academia una fisonomía muy particular. El equipo celeste se había convertido en uno de los grandes referentes del fútbol nacional. Casi siempre se le programaba en los encuentros de fondo y garantizaba al resto de los equipos una buena recaudación. Aquellos equipos de entonces vestían una casaca celeste, un poco más clara que la actual, los pantalones azules y las medias del mismo color. Como no recordar al argentino nacionalizado Ramón Guillermo Santos, con su clásica gorrita, a Edgar Vargas, casi siempre luciendo el cintillo de capitán y a Víctor Agustín Ugarte posando siempre al centro de la delantera, junto a él el engominado Mario Mena.

Cuando en 1964 le llegó la hora negra del descenso, su público no lo abandonó, pese a los magros resultados lo acompañó en cada una de las jornadas. El descenso lo llevó a jugar los sábados, pero su público fiel no lo abandonó. Con la cueca: "a las cuatro de la tarde, entra el Bolívar en cancha", el remozado equipo mostró que la Academia sólo había tenido un traspié. Con Bolívar ganaron los equipos chicos, porque obtuvieron recaudaciones jugosas, que ni siquiera habían soñado. Cuando el equipo retornó a la A, ya se había convertido en uno de los equipos más taquilleros. Así se explica por qué sus dirigentes sentían el descontento de dividir las recaudaciones con equipos pequeños. Esta fue una de las razones para que se impulse la creación de la Liga Profesional en 1977. Para entonces, Bolívar ya se había convertido en el equipo más exitoso del país y conformó un equipo de estrellas con Carlos Aragonés, Edgar Góngora, Carlos Borja, Jesús Reynaldo, Nicolás Linares, Juan Américo Díaz y Ricardo Troncone. A este Bolívar se le exigía goleadas. Ganar, gustar y golear era el lema, y aunque hubo algunos altibajos, pronto Bolívar sentó su paternidad sobre el resto de las instituciones, al punto que en la estadística histórica marcha al frente en títulos y puntos obtenidos. Lleva ventaja estadística sobre el resto de los equipos y se convirtió en uno de los referentes del fútbol nacional y base de la Selección.

El siglo XXI encuentra a la Academia renovada, con nuevos bríos y con objetivos cada vez más ambiciosos. Ganar la Copa Libertadores o al menos llegar a la final es la obsesión de su hinchada. Con otros jugadores y nuevos dirigentes, los celestes son los líderes del presente torneo, ratificando que es la entidad que siempre busca estar en el podio.


Aragonés y Maradona, Bolívar vs. Argentinos Juniors en 1980. Ocampo, Mercado, Jordán, Monje y otros dirigentes de 1977.




Bolívar de 1958, Ramiro Blacutt fue uno de los delanteros más destacados en los torneos de la época. Messa festeja, Díaz sonríe y en el piso está Fernández festejando el gol a The Strongest.


Mercado fue el soñador que hizo grande a la academia

Entre los 80 y 90 la Academia conquistó la mayor cantidad de títulos en su historia liguera. Ese logro tiene entre muchos otros a un líder-conductor: Mario Mercado. Este dirigente pensaba en sus club, se desvivía por Bolívar y, qué desdén, falleció trágicamente mientras hacía una gestión por su club.

El romance entre Mercado y la entidad celeste nace en 1952 cuando dos amigos del club, Guillermo Monje y Fernando Rivera, invitaron al ahora presidente vitalicio del Bolívar al camarín del plantel, luego de un encuentro clásico.

“Fue en el viejo estadio Hernando Siles, le ganamos 3 a 1 a The Strongest, en seguida me hice hincha y a los dos años comencé la carrera dirigencial en la entidad”, recordaba Mercado.

Ocupó varios cargos en la directiva. Fue integrante del Comité de Fútbol de las Divisiones Inferiores, Presidente del Comité de Fútbol, titular del Comité de Hacienda, Tesorero, Fiscal General y finalmente Presidente por 25 años. Mario Mercado cuya virtud y carácter entusiasta contagió a otros dirigentes, no obstante sus múltiples actividades privadas o empresariales, no descuidó un instante la obligación que había contraído de llevar a Bolívar a los primeros planos del fútbol nacional.

Ambicioso, calculador, empeñoso, arrojad y con gran capacidad de liderazgo, pronto se convirtió en el punto de referencia de la Academia, contrato a los mejores jugadores del medio y se trazó como gran objetivo el de campeonar en la Libertadores.

Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, al momento de distinguir a Mercado destacó: “Mario es un hombre que reunía las condiciones para hacerse merecedor a esta distinción, él no sólo representa al dirigente boliviano que seguramente por su institución vio pasar a muchos niños que amaron la divisa celeste, sino hicieron una institución, en compañía de sus colaboradores, que no sólo es prestigio para el fútbol de Bolivia, sino de Sudamérica”.. Por dicha razón, la Confederación creó una distinción especial por única y primera vez para un dirigente. Leoz impuso la medalla al mérito y entregó una plaqueta de honor a Mercado.

Sus amigos aún lo recuerdan festejando con ellos sus conquistas, saboreando las victorias, compartiendo las amarguras, coreando goles en las tribunas, sufriendo en silencio las derrotas.

En muchas ocasiones prefería estar cerca al banco de suplentes, palpitando cada jugada, sufriendo en cada encuentro. “Don Mario se irá del Bolívar cuando a él le parezca. No hay quien pueda reemplazar su enorme estatura de dirigente” decían sus colegas. Tenían razón, porque su nombre perdurará en el tiempo. Una semana antes de su muerte reunió a todos los dirigentes en una cena de camaradería para hacer conocer sus planes. pensaba en un Bolívar internacional, con figuras de primer plano. Tambiénj pensaba en una nueva Liga Profesional, sin regionalismos, con proyectos más ambiciosos. En ese empeño falleció junto a su amigo entrañable Germán Jordán Aramayo en un accidente aéreo cuando se dirigía a Sucre para asistir a una reunión en Sucre






Bolívar 1966, campeón y con refuerzos tucumanos. El campeón del 69 con dos jugadores peruanos.

El campeón del 78. Venció en la final a Wilster. Con este equipo llegó el 200 a la tercera fase de la Copa.



Del traspié al gran ascenso

Mientras The Strongest festejaba el bicampeonato paceño en 1964, en la vereda de enfrente Bolívar cumplía una pésima campaña y ocupaba el último lugar en la tabla con lo que descendió a la Primera B.

Aquel día aciago para los bolivaristas es aún recordado por los mayores. El entonces presidente, Fernando Rivera Meruvi, se quedó sin apoyo, la entidad no había reforzado el equipo, el Maestro Ugarte estaba lesionado y los malos resultados se sucedían. Los académicos disputaban con Universitario y Always Ready el último puesto en la tabla. Justamente en la programación tocó jugar a Bolívar con el plantel de San Andrés. Always Ready se había salvado una fecha antes del descenso con un empate. A nueve minutos del final, Hipólito Montenegro anotó el gol del triunfo para la “U”. Los minutos finales fueron de gran sufrimiento para la Academia que buscó infructuosamente el empate. Bolívar había descendido luego de sumar siete puntos en 14 partidos. A la conclusión del partido un gran silencio se apoderó del viejo estadio Siles. Algunos estaban con los ojos humedecidos, otros buscaban una explicación, en los camarines lloraban desconsoladamente Róger Wills, Juan Rivero, René Verduguez, y el argentino Mattera, que había llegado de Racing como el gran salvador del equipo.

Ese mismo día, los bolivaristas de cepa empezaron la campaña de puerta a puerta en busca de mecenas. Los empresarios Luis Adolfo Siles, Jorge Noda y Mario Mercado, entre otros, apoyaron el proyecto Operación Retorno. Bolívar contrató a Abdul Aramayo y Fortunato Castillo, los mejores delanteros de Chaco. En el valle se fichó al portero René Lafuente, al volante Jorge Reyes Salamanca y a Oscar Mercado.

Bolívar en la Primera B fue una sensación. Llevaba más público que los equipos de la Primera A los domingos. Bastará citar el hecho que para el encuentro frente a Central Chuma se agotaron los 20 mil boletos puestos a la venta. El equipo empezó a sumar triunfos y la hinchada se acostumbró a ir al fútbol los sábados. Olímpic y Mariscal Braun lograron empatarle y aquellos resultados cayeron como ofensa. A cuatro fechas del final, los celestes ya eran campeones.

Esta vez Bolívar salió al mercado del exterior. Compró los pases de cinco jujeños: Juan Kairuz, Osvaldo Franco, Raúl Alvarez, Juan Valenzuela y el inolvidable Mario Rojas. Con ese equipo salió campeón de la A y Nacional en 1965. La experiencia fue asimilada. Desde entonces empezó su cadena de victorias en casa y fuera.




Mercado y Siles, los ejes de la Operación Retorno. El equipo que logró el ascenso de la B en 1965.



El equipazo del que fui parte
Ramiro Blacut
DELANTERO DE LOS 60.
Bolívar fue el club que me abrió las puertas para mostrarme a un gran nivel. Uno no puede dejar de mantener agradecimiento a la entidad que lo acogió. Sin duda, Bolívar es el club referente en Bolivia. No me gustaría nombrar un equipo en particular, porque siempre se corre el riesgo de olvidar a algunos de grandes méritos. Carlos Aragonés
CREADOR DE LA DÉCADA 70
Un equipo que recuerdo fue el que conformaban Tamayá Jiménez, Reynaldo y Aguilar, al medio Borja, Gallo y Aragonés. Bolívar fue un paso trascendental en mi vida. Me dio la posibilidad de consagrarme en el fútbol, maduré humanamente. Era la primera vez que salía de casa y encontré una acogida familiar positiva.
Vladimir Soria
VOLANTE DE LOS 80 Y 90.
Son muchos los excelentes equipos que conformé. El 93 estaba Etcheverry, Baldivieso, López, Borja. No es por vanagloriarse, pero Bolívar siempre conformó planteles que fueron protagonistas. El club es prácticamente mi vida. Me dio la oportunidad de mostrarme y creo que también le retribuí con trabajo. Joaquín Botero
DELANTERO Y GOLEADOR.
Hasta el momento uno de los más fuertes que conformamos fue para la Copa Libertadores del 2000. Actuamos con Julio Baldivieso y otros jugadores importantes con los que llegamos a cuartos de final. Este año también hay un equipazo. Para mí Bolívar significa el club que da la posibilidad de triunfar. Juego mi séptima temporada.


Los mejores con la celeste

A Bolívar se le dio el título de la Academia por el juego exquisito y atildado que mostró. Eso se debió porque el club acaparó a las estrellas de las diferentes épocas. Son los casos de los arqueros Raúl Navarro, Julián Sánchez, Conrado Jiménez y Párraga. Contó con defensores de la talla de Hernán Cayo, Carlos di Lorenzo o el actual capitán Marco Antonio Sandy.

Los mejores mediocampistas que vistieron la celeste fueron Raúl Alvarez, Wálter Costa, Edgar Góngora, Erwin Romero, René Rada, Carlos Angel López, Carlos Borja, Vladimir Soria, Erwin Sánchez, Luis Cristaldo. Atacantes como Abdul Aramayo, Ramiro Blacut, Jesús Reynaldo, Miguel Aguilar, Fernando Salinas y Joaquín Botero.


Un estadio, el gran centro y un plantel

El estadio Libertador Simón Bolívar y el Gran Centro Mario Mercado son la columna vertebral en la estructura del club. A ello se suman los terrenos de Cotahuma y en la zona de Santa Rosa, El Alto. A decir del vicepresidente de Infraestructura, Carlos Vargas, los dos primeros predios tienen un costo aproximado de siete millones de dólares.

El ex presidente Guillermo Monje cuenta que Bolívar ya contaba con los terrenos en Tembladerani a mediados de los 50, pero sólo hasta 1972 se cercó el lugar, aunque con 10 mil metros menos. En septiembre de 1973, Mario Mercado, acompañado por dirigentes e hinchas bolivaristas, procedió a la tradicional challa. En 1975 el gobierno de Hugo Banzer decidió apoyar a la construcción de un estadio alterno porque para los Juegos Bolivarianos de 1977, el estadio Hernando Siles era sometido a una refacción total. Los artífices de la construcción del estadio de Tembladerani fueron Mario Mercado, Guillermo Monje y Alfredo Rojas. El escenario fue inaugurado en 1976, cumpliéndose uno de los caros sueños de los académicos. Otra de las estructuras con las que cuentan los celestes es el Gran Centro de Obrajes. El terreno pertenecía a la sociedad peruana El Chorito, a quienes Mercado los tenía como acreedores. Los peruanos quebraron y el banco iba a adueñarse del terreno, entonces el Presidente de Bolívar pagó la deuda y logró que la propiedad pase a la Academia. La construcción se inició en 1980, donde actualmente funciona la secretaría de la entidad.

Los dirigentes de la Academia aseguran que el 90 por ciento de las fichas de actuación de sus jugadores le pertenece y esa es una de sus mayores fortunas. La planilla actual alcanza a los 80 mil dólares.



Cuéllar habla de un crecimiento del equipo

Los dirigentes de la Academia presididos por Mauro Cuéllar tiene como principal objetivo lograr que el club sea autosustentable. La crisis que atravesó en 1999 dejó esa tarea pendiente. Cuéllar, quien forma parte de Bolívar desde 1975, cuenta que la situación económica continúa precaria, pero pese a ello, este año se hizo la gran apuesta de conformar un equipo de talentosos para lograr el título nacional y competir otra vez en la Copa Libertadores. Piensa que ese esfuerzo merece el apoyo del público.

¿Cómo se encuentra la entidad actualmente?
En la parte deportiva la afición es testigo de como esta el equipo en la liga. Se conformó un plantel competitivo para alcanzar el campeonato. En la económica nuestra situación aún es precaria, los apuros y las obligaciones nos tienen con mucha labor por cumplir. Esa es la tarea más complicada que los dirigentes actuales conllevan.

Su gestión terminará el 2004, ¿bajó que circunstancias cree que dejará la entidad a su sucesor?
En la mejor posición posible. Sólido en diferentes aspectos. La entidad incrementó su patrimonio del primer plantel. Son pocos los clubes que son dueños del más del 90 por ciento de la ficha de actuación de sus jugadores. Bolívar sí lo es y cuenta con esa gran base.

¿Qué objetivos se trazó su directorio?
Uno siempre tiene muchos proyectos, pero es bueno hacerlos y no anticiparlos. Nos queda más de dos años de gestión por cumplir y algunas labores ya se concretaron, vamos a encarar otras.

¿Qué cosas se cumplieron y cuáles están pendientes?
Una de los objetivos que se cumplió fue la consolidación de nuestros bienes. Bolívar era dueño físico de los inmuebles, pero faltaban los papeles, entonces se realizóaron las gestiones necesarias para tener todo legalmente aprobado. En la deportiva dimos posibilidad de que jueguen muchos jugadores jóvenes como son los casos de Gatty Ribeiro, Joaquín Botero y otros, quienes lograron clasificar a la Copa el 2000 y debutar a nivel internacional.

¿Qué tareas están pendientes?
Son muchas las tareas por realizar, por ello se aprobó que una gestión dure cuatro años, para tener tiempo de trabajar y si no se concreta todo, dejar las bases para que quienes vengan sigan con la labor.

El club cumple 77 años de fundación, ¿cuál el mensaje de su directorio y presidencia hacia su parcialidad en el país?
Qué apoye al plantel con su asistencia al estadio. El directorio puso su parte al conformar un plantel competitivo, pero a ello debe sumarse la compañía de la afición en el estadio, porque caso contrario será muy complicado que sólo los dirigentes y el plantel alcance el éxito.






• Ídolos de BolÍvar • Ídolos de BolÍvar • Ídolos de BolÍvar • Ídolos de BolÍvar •

MARIO MENA
EL tarijeño, goleador de Bolívar en la década del 50, integró las selecciones nacionales. se caracterizaba por su oportunismo y la capacidad para cabecear con una potencia inusitada. Jugó durante una década al lado de Víctor Agustín Ugarte con quien formaron una dupla temible. La cueca de Bolívar recuerda a esta pareja de cracks con la narración de un gol celeste. Su corrección le ganó la admiración de sus adversarios. Entrada la década del 60 dejó el fútbol activo para dedicarse a la actividad privada.
RENÉ RADA
El inolvidable René Fiero Rada, un jugador que recordaba las sutilezas de Ugarte, fue uno de los mimados de la tribuna. Llegó a Bolívar en 1968 y alegraba las tardes con sus gambetas, los toques elegantes y haciendo pasar el balón por medio de las piernas de sus adversarios. El mediocampista paceño que aprendió el arte de dominar el balón en el oratorio Domingo savio era un experto lanzador de tiros libres y penales porque colocaba el balón con suavidad junto a los postes.


CARLOS ARAGONÉS
UN jugador moderno para su época. llegó de Salta en la década del 70 y tuvo que pelearse un puesto en el equipo titular junto a Góngora, Messa, Linares y Díaz. Para algunos entendidos este equipo era el de mayores estrellas de todos los tiempos. El dirigente mario Mercado decía de él que era inteligente dentro y fuera de las canchas y muy exigente a la hora de firmar los contratos. Su calidad le permitió emigrar al fútbol brasileño. En Bolívar brilló por su toque rápido, precisión para los remates y los cabezazos mortíferos.
ERWIN ROMERO
Empeñados en contar con los mejores jugadores del país, los dirigentes de Bolívar concretaron en la década del 80 el fichaje de Erwin Romero. El volante cruceño era el jugador capaz de definir los partidos con sus goles magistrales y los toques al vacío. adornaba las tardes de fútbol con las gambetas y pases certeros, amén de los tiros libres impecables. Apodado el maestro, porque se asemejaba en el juego a Ugarte, era uno de los hábiles que jugaba para alegrar a las tribunas con sus sutilezas. Brilló en varias versiones de la Copa Libertadores.


MARCO ETCHEVERRY
Para seguir la línea de contar con los mejores 10 del país, Bolívar contrató en 1991 a Marco Antonio Etcheverry considerado el mejor jugador del país, El talentoso volante cruceño vino a suplir la ausencia de Erwin Sánchez que se había marchado a Portugal. El diablo Etcheverry se convirtió en el eje del equipo y fue figura fundamental de su plantel en la Copa Libertadores. Hábil, de una gambeta genial, y remates colocados, pronto se ganó la simpatía de la tribuna. Bolívar fue la vitrina para luego partir al exterior.
CARLOS BORJA
EL cochabambino carlos borjA fue el capitán de la Academia por más de una década. LLegó a La Paz en 1976 y pronto se ganó un puesto en el equipo por su regularidad. En los primeros años jugó en la función de puntero derecho, luego se convirtió en volante de contención, pese a la posición que tenía en el terreno fue un goleador. Para Borja no había balón perdido ni rival grande. Rápido, de buen remate y gran preparación física, permanece en el recuerdo de la tribuna por su tarea disciplinada.


JULIO CÉSAR BALDIVIESO
El volante de creación es otro de los recordados 10 de la Academia. Elegante en los quiebres, hábil para pasar el balón a los compañeros mejor ubicados y temible por sus remates de media distancia, pertenece a la nueva generación de futbolistas hábiles. El controversial futbolista tuvo sus mejores jornadas vistiendo la casaca celeste. En varias oportunidades la academia intentó ficharlo nuevamente, pero el valluno recibió mejores ofertas del exterior. Es uno de los futbolistas mejor dotados técnicamente en el país.
JOAQUÍN BOTERO
El goleador de Bolívar se convirtió en el nuevo símbolo del equipo vencedor. Lleva tres temporadas en Bolívar y se acerca al centenar de goles convertidos con la casaca celeste. De una rapidez inusual saca ventaja de esta situación para superar a las defensas más compactas. No sólo es goleador sino un delantero que sabe colocar los pases gol. En este año mejoró ostensiblemente su nivel y lleva anotados 13 goles en siete cotejos. Es el jugador de la Academia con mayor opción de jugar en el exterior.





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