Según los registros históricos la figura del Ekeko se remonta la época prehispánica. Foto: Facebook AMUN
El Ekeko, es la figura principal de la tradicional fiesta de la Alasita. Se trata de un dios andino que en la actualidad es representado en una pequeña estatua de yeso. Esta deidad que proviene de Tiwanaku simboliza la fertilidad, la abundancia y la buena suerte.
Es así que las tradiciones de la Alasita giran en torno al Ekeko, la deidad a la que los creyentes de esta celebración le piden que todos sus deseos se cumplan. Pero esta figura que es venerada durante la Alasita tiene una historia que se remonta a hace mucho tiempo.
Cabe señalar que el también llamado Dios de la Abundancia, anteriormente era representado como un hombre desnudo, sin embargo, los españoles determinaron vestirle con ropa de un hombre mestizo.
Es así que, de acuerdo a la historia de esta deidad, su veneración tendría que ver con un momento histórico en la ciudad de La Paz, se trata del cerco que se llevó a cabo durante el alzamiento indígena liderado por Tupac Katari.
En ese sentido te dejamos la historia del Ekeko aquí en Bolivia.com
La historia del Dios de la Abundancia
Según los registros históricos la figura del Ekeko se remonta a la época prehispánica, cuando esta figura era representado por la imagen tallada en piedra del Dios Tunupa, sin embargo, la imagen cobro importancia ya en 1781, cuando en La Paz se registraba un alzamiento indígena contra la colonia española.
Los relatos sobre la festividad datan de aquella época y se remontan a la historia de una pareja, el hombre le había entregado la estatua del Ekeko a su pareja, quien se había ido a trabajar a la ciudad de La Paz con Sebastián Segurola, quien entonces era gobernador y comandante de armas de la ciudad de La Paz.
Fue entonces cuando el movimiento indígena cercó la ciudad, privando a esta región del ingreso de alimentos. Mientras la población empezaba a sufrir hambre, la mujer, que tenía en su poder al Ekeko, recibía comida de su esposo, ya que él había sido reclutado por el ejército indígena.
La mujer al ver la situación, decidió entregar la estatua del Dios de la Abundancia a sus maestros, ellos oprimidos por la falta de alimentos, creyeron en el Ekeko y tras la liberación de la ciudad, decidieron venerar a esta figura, pues creían que los había salvado.