Papaya Salvietti nació con llegada del visionario italiano, Dante Salvietti. Foto: Facebook Secretaría Municipal de Culturas
Este viernes de forma oficial la Alcaldía de La Paz llevó a cabo una ceremonia en la que declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial del municipio de La Paz a la tradicional gaseosa Papaya Salvietti. Este evento reconoció a la industria local y a la tradicional bebida que lleva 105 años en el mercado paceño.
La soda, Papaya Salvietti nació con llegada del visionario italiano, Dante Salvietti a la región de Los Yungas paceños, donde encantado por la papaya, encontró la forma de concentrar su pulpa y crearlo que sería una de las gaseosas tradicionales de La Paz.
El evento destacó también la leyenda detrás de la Papaya Salvietti mientras los asistentes disfrutaban del sabor de la tradicional bebida. Los trabajadores de esta industria también estuvieron presentes y a través de Rómulo Villegas López agradecieron el reconocimiento y resaltaron la calidad de la bebida.
De la misma manera, se reconoció el valor simbólico de la gaseosa y como un actor económico vital para la región, que genera empleo para bolivianos y beneficia directamente a los productores de papaya en la zona de Alto Beni del departamento de La Paz.
Desde la Alcaldía de La Paz también resaltaron la capacidad de la fábrica de surgir tras un duro camino que obligó a trasladar las operaciones a Sucre, para luego finalmente retornar de manera definitiva a la urbe paceña y a El Alto.
“Los paceños tenemos a Salvietti, tenemos que sentirnos orgullosos de que este producto sea paceño de que sea nuestro. Gracias a la familia Salvietti, este reconocimiento es bien merecido”, dijo el alcalde Iván Arias en la entrega de la Ley Municipal 577/2025.
La leyenda
Detrás de la creación de la gaseosa, Papaya Salvietti se esconde una leyenda que señala que Dante Salvietti salió de Italia en 1918, para finalmente llegar a Bolivia convencido de que tendría un gran futuro en este país.
Dante llegó a Chulumani, donde encontró una fruta especial, que era la papaya de Chulumani, sin embargo, no tuvo éxito y tuvo que cerrar la pequeña fábrica que había creado. Dante decidió abrir una nueva fábrica y un día mientras daba un paseo en el Bosquecillo de Pura Pura.
Dante se encontró con un duende que estaba atrapado y Salvietti lo liberó por lo que el duende prometió que a cambio le daría su ayuda, para que cualquier proyecto que se propusiera a realizar se convirtiera en un éxito.