Las mamitas bolivianas celebrarán su día este miércoles 27 de mayo. Foto: Shutterstock
A propósito del Día de la Madre en Bolivia, aquí en Bolivia.com te traemos una oración de protección para las 'mamitas' embarazadas. Pídele a Dios todopoderoso por esa amiga, familiar o conocida que atraviesa por la gestación de una nueva vida.
“Dios misericordioso, te acerco mi corazón lleno de esperanza y gratitud por el milagro del embarazo que me has concedido. Te pido, con humildad y fe, que bendigas a mi bebé en crecimiento, que cada día se fortalezca y se desarrolle sano y fuerte en mi vientre. Te ruego que protejas mi gestación, rodeándonos de tu amor y cuidado, y que guíes a los médicos y profesionales de la salud que me atienden para garantizar una gestación segura y un parto sin complicaciones ni dolor. Concédenos, tu paz y tranquilidad en este proceso, y que cada día nos sintamos más cercanos a ti. Que tu luz ilumine nuestro camino y que tu bendición nos acompañe siempre. Amén.”
La oración bien intencionada tiene poder de la convicción de que Dios procura este proceso de crear vida ayuda a quien realiza la oración y también ofrece fortaleza emocional a las mujeres en esta etapa de gran cambio físico.
Invocación a la Virgen María
“Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra, que llevaste en tu seno al Hijo de Dios con tanto amor y cuidado, te ruego que me protejas en este embarazo. Cubre con tu manto sagrado a mi hijo y a mí, líbranos de todo peligro, concede un parto seguro y lleno de paz, y ayúdanos a recibir con alegría este regalo de la vida. Amén".
Las madres, especialmente las que esperan por su bebé, oran a la Virgen María por varias razones profundas, arraigadas en la fe católica y la experiencia humana de la maternidad.
María vivió en carne propia el embarazo, la espera y el parto. Llevó en su vientre a Jesús, el Hijo de Dios, con fe, humildad y total abandono a la voluntad de Dios, desde la Anunciación hasta el Nacimiento en Belén. Las madres la ven como compañera que entiende sus miedos, alegrías, dolores y esperanzas. Ella transformó la “dulce espera” en un acto de amor y confianza plena.
La Iglesia enseña que María intercede ante su Hijo por nosotros como en las bodas de Caná. Las madres le ruegan la protección para el bebé en el vientre, un embarazo sano, un parto seguro y para superar dificultades como infertilidad o embarazos de riesgo.