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El
"libro de la vida" comenzó a escribirse hace 50
años
Cuando
dos científicos lograron entender la estructura del ADN,
en 1953, sabían que encerraba
el secreto de la existencia. Un millar de investigadores invirtió
14 años para entender ese misterio.
"No
recuerdo qué hice esa noche, pero sí la sensación
de que habíamos alcanzado algo importante", dijo poco
después de su hallazgo James Dewey Watson, uno de los científicos
que descubrió la constitución del ADN humano. Él
y su colega, Francis Harry Compton Crick, entendieron hace 50 años
la forma en que la información genética se almacena
en una molécula del hombre y cómo puede ser copiada
de generación en generación.
En ese tiempo -corría el 1953- genes y genética eran
algo que se localizaba en el umbral de la biología. Pero
había una certeza: Todo está en el gen, ese pedazo
de ADN (Ácido Desoxirribonucleico) que, sumando tres mil
millones de pares de bases, constituye el denominado genoma humano.
Quizá
por eso el modelo de la doble hélice del ADN de Watson y
Crick ha sido el hallazgo científico más profusamente
representado como emblema de los logros de la ciencia del siglo
XX. Sin embargo, el "libro de la vida" -como se le llama
al genoma- había sido mucho más interesante y complejo.
Tanto es así que se supone que su desciframiento revelará
datos con los que el ser humano podrá comprender mejor su
existencia.
Las primeras páginas de ese libro se escribieron a principios
de los 80. Investigadores de Estados Unidos crearon en 1984 el Proyecto
Genoma Humano. El biólogo Robert Sinsheimer planteó
la idea de fundar un instituto para decodificar (descifrar) el genoma
en la Universidad de California y el 1 de octubre de 1988 el científico
James Watson fue nombrado Director Asociado del proyecto Investigación
del Genoma Humano en el Instituto Nacional de Salud, con un presupuesto
de más de 28,2 millones de dólares para un año.
Pero no fue hasta 1990 cuando la investigación se puso en
marcha bajo el patrocinio del Gobierno estadounidense, al tiempo
que se inicia también en Francia, Reino Unido y Japón.
Tras dos años de trabajos, Watson renunció y le relevó
Francis Collins.
En
1995, Craig Venter, entonces presidente del Instituto de Investigación
del Genoma, descifró la secuencia completa del ADN de un
organismo vivo (la bacteria Haemophilus influenzae) y tres años
después creó Celera Genomics, la competencia del proyecto
público.
El 10 de diciembre de 1998, científicos estadounidenses y
británicos descifraron por vez primera los 97 millones de
caracteres que integran el genoma del gusano caenorhabditis elegans,
y en marzo del 2000 Celera logró la secuencia del genoma
de la mosca de la fruta, una criatura con 160 millones de pares
de bases de genes, paso fundamental para lograr la secuencia del
genoma humano.
Después Celera identificó todas las letras químicas
que conforman los genes y sus acciones bursátiles se revalorizaron
el 28 por ciento en Wall Street.
En
mayo de 2000, un equipo internacional secuenció todo el material
genético del cromosoma 21 del ser humano, tras hacerlo con
el cromosoma 22, y el 1 de junio del mismo año Celera descifró
una tercera parte de la secuencia genética de los ratones,
que poseen el mismo número de elementos de su ADN que el
hombre, pero ni sus genes ni la ordenación que presentan
en la espiral genética es la misma.
Años de trabajo fueron necesarios para obtener el primer
mapa del genoma humano, el descubrimiento que demostró que
el hombre sólo tiene la tercera parte de los genes que se
creía y el doble que organismos tan simples como la mosca.
El
análisis del genoma ha permitido conocer también que
compartimos material genético con otros organismos y prueba
las ideas de Darwin sobre la unidad de la vida en las diferentes
especies de la Tierra.
Por todo eso, la presentación oficial del primer borrador
completo del genoma, el 26 de junio de 2000, marcó el comienzo
de una nueva era en la historia de la ciencia. Y, antes de lo que
se esperaba, tras una intensa carrera entre la parte pública
y la privada, el 14 de abril de 2003 finalmente se conoció
el 99 por ciento de la información contenida en el genoma.
Para alcanzar estos resultados fueron necesarios casi 14 años
de trabajo de un millar de científicos de Estados Unidos,
Reino Unido, Japón, Francia, Alemania y China, y un presupuesto
multimillonario. Sin embargo, harán falta varias décadas
para entender la información que encierra cada uno de genes
localizados, cómo interactúan y cuál es su
relación con la aparición de determinadas enfermedades.
Otra carrera científica ha comenzado.
Otras
teorías
Aristóteles o Este filósofo griego dijo hacia
el 384-322 a. de J. C. que el concepto de pollo está implícito
en el huevo, o más aún que la bellota era todo un
proyecto de la encina. Lo que prueba que la confusa teoría
de la información sobre la genética era ya imaginada
en tiempos en que la ciencia andaba a gatas.
Juan Gregorio Mendel (1822-1844), religioso y botánico
austriaco, estudió la herencia e hibridación de los
vegetales. Dijo en esquema sucinto que la herencia es la transmisión
de padres a hijos de los factores particulares que determinan las
características, es decir los genes.
Carlos
Darwin (1840-1897), filósofo y naturista inglés,
dijo que la evolución era la acumulación de cambios
leves y aleatorios por medio de la selección. Es decir que
la lucha natural por la supervivencia crea la selección natural
entre los seres vivos, lo que constituye el mecanismo esencial para
la evolución. La teoría es refutada ahora por algunos
científicos.
Hermann
Joseph Muller, biólogo norteamericano (1890-1967), fue
autor de
estudios sobre genética, que resolvieron el problema de la
mutación. Aseguró que los genes podían mutar
artificialmente. Y lo demostró "bombardeando" moscas
de la fruta con rayos X, lo que provocó mutaciones en sus
genes. Con este trabajo científico logró que se le
otorgue el Premio Nobel en 1946. Es la mutación artificial
que da el inicio de la genética moderna.
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