Rodrigo Paz señaló que esta “mafia internacional” involucraría a países como Chile, Argentina y Paraguay. Foto: EFE
En medio de la polémica por la mala calidad de la gasolina en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz, denunció este martes la supuesta existencia de una “mafia internacional” que se dedica al robo, adulteración y sabotaje de la gasolina y el diésel.
Rodrigo Paz señaló que esta “mafia internacional” involucraría a países como Chile, Argentina y Paraguay. En ese mismo sentido afirmó que este presunto sabotaje habría generado daños económicos de hasta 150 millones de dólares al país, de esta forma apuntó a la administración del expresidente Luis Arce, quien actualmente está recluido en un penal de La Paz.
La información fue difundida a través de una conferencia de prensa en la Sede de Gobierno, en la que el mandatario afirmó que estas operaciones ilegales están directamente vinculadas a las “mafias” que controlaron los hidrocarburos en el Gobierno de Luis Arce.
De la misma manera, el jefe de Estado, afirmó que las investigaciones realizadas en coordinación con el Gobierno de Chile, permitieron identificar a redes y familias involucradas. Algunas, según Paz, “ya se encuentran en la cárcel”, haciendo referencia a Luis Arce y su hijo.
De acuerdo con las declaraciones de Rodrigo Paz la red a la que catalogó como una “mafia internacional” opera en varios países y robaba el combustible boliviano, que luego era adulterado con agua y otros productos, para finalmente ser reintroducido en el mercado boliviano.
Para Rodrigo Paz estos delitos son catalogados como “traición a la patria” y señaló a este como el causante de los daños en los vehículos en el interior de Bolivia, debido al uso de una gasolina que era considerada de “mala calidad” pero que resultó estar siendo adulterada.
De la misma manera, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, afirmó que el modo de operación se originaba en ciudades chilenas, entre ellas Arica e Iquique y retornaban a Bolivia. Los implicados extraían hasta 1.000 litros de las cisternas con capacidad de 33 mil litros.
Tras el robo los delincuentes se dirigían a pozos de agua donde mezclaban la gasolina con agua, aceite usado y otros elementos, para luego reintroducir a las cisternas, lo que provocaba que el combustible, como la gasolina, regresara contaminada a Bolivia.
Las investigaciones señalan que al menos unas 5.000 cisternas habrían sido utilizadas en estas operaciones que generaron daños de aproximadamente 150 millones de litros de combustible y una afectación económica millonaria.