La inflación aumentó 2,13% en mayo con respecto a los primeros cinco meses del año. Foto: EFE
El Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia informó que la inflación se incrementó 2,13% en mayo con respecto a los primeros cinco meses del año, siendo La Paz, uno de los departamentos más afectados por los bloqueos y la crisis que han generado las medidas de presión.
El incremento de mayo se explica principalmente por la variación positiva de los precios en las divisiones de alimentos y bebidas (6,05 %), alimentos consumidos fuera del hogar (1,8%), salud (0,55%), alcohol y tabaco (0,49 %) y comunicaciones (0,46 %), entre las cifras más importantes.
Por regiones, la más inflacionaria es el área formada por las ciudades vecinas de La Paz y El Alto con un 5,41 %, seguida de la sureña de Tarija (2,20 %), y las andinas de Oruro (1,47 %) y Potosí (1,05 %).
Al contrario, la región productora de Santa Cruz tuvo una variación negativa del 0,08 %. Por productos, los aumentos más significativos se registraron con el tomate con casi un 57 %, la zanahoria (42 %), el plátano (19,93 %), y las carnes de pollo y res con incrementos entre 6,73 % y 8,57 %.
La previsión realizada por el Gobierno de Bolivia antes del conflicto era una inflación de 14 % para fin de año, después de que en 2025 la cifra llegó a un 20,4 %. Los precios subieron debido a las protestas y los bloqueos que afectan principalmente a las zonas andinas que llevan cinco semanas.
Los cortes de ruta que se realizan desde el 6 de mayo están alentados por la Federación de Campesinos de La Paz Tupac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB) y los seguidores del expresidente Evo Morales, que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace casi siete meses.
Los cortes de rutas se extendieron desde la semana pasada a las regiones de Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz y esta semana superan los 90 en todo el país, según un reporte de la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
En los primeros meses de 2026, Bolivia experimentó un periodo relativo de calma en cuanto a bloqueos masivos de carreteras, lo que permitió cierta estabilización inicial tras la alta inflación de 2025, que estaba alrededor del 20%. Sin embargo, la economía seguía enfrentando desafíos estructurales profundos, déficit fiscal, escasez de dólares, bajo crecimiento y estanflación, y no hubo una "evolución" o recuperación fuerte.