El capital político del presidente Rodrigo Paz se redujo durante los días de bloqueos. Foto: Twitter vía @Rodrigo_PazP
Según el Monitor de Opinión Pública de Ipsos Ciesmori, la aprobación del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, registró una caída en los primeros ocho meses de su Gobierno.
De acuerdo con los datos tomados entre el 23 de julio y el 2 de agosto en las cuatro ciudades del eje troncal, La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, el respaldo ciudadano pasó del 65% registrado en noviembre de 2025 a un 32% en julio de este año.
En paralelo, la desaprobación trepó de 18 % a 55 %, consolidándose como la opinión predominante por segundo mes consecutivo. La misma encuesta, que consultó una muestra de 400 personas mayores de 18 años con acceso a internet, también refleja un marcado pesimismo sobre el rumbo nacional.
La figura de la corrupción y falta de firmeza
Entre los motivos que los encuestados atribuyen a la desaprobación figuran la percepción de corrupción, la falta de firmeza en las decisiones y el mal manejo de la economía.
Esta erosión de la imagen presidencial no ocurre en el vacío. Desde el inicio de su mandato, el 9 de noviembre de 2025, el gobierno de Paz ha enfrentado una serie de desafíos que han puesto a prueba su gobernabilidad. El más visible fue el ciclo de protestas y bloqueos de carreteras que se extendió por más de 50 días entre mayo y junio de 2026.
Esos cortes generaron desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal, provocaron al menos 16 muertes, la mayoría por falta de atención médica oportuna y causaron pérdidas económicas estimadas en más de 3.000 millones de dólares, equivalentes a cerca del 5 % del PIB.
Una encuesta anterior de Ipsos Ciesmori, de junio, ya había mostrado un punto de inflexión: la desaprobación superó por primera vez a la aprobación 45% frente al 38%, en un contexto en el que el 61% consideraba que el país iba por mal camino.
Tras los bloqueos, el gobierno decretó el estado de excepción para desbloquear las rutas y ha buscado acuerdos con organismos internacionales, como un programa con el FMI por 1.900 millones de dólares. Sin embargo, la percepción ciudadana refleja el costo político de estos meses. La población consideró que "esperaron demasiado para actuar como se debía". La encuesta de julio deja claro que, hasta ahora, esos desafíos han pasado una factura importante a su capital político inicial.