Los bailarines dieron un "paseo" entre el pasado y el presente en sus danzas de Carnaval. Foto: EFE
Más de 65 fraternidades dieron color a las danzas y ritmos ancestrales que se bailaron durante el Jisk'a Anata, la fiesta de las expresiones folclóricas que celebran el Carnaval en Bolivia.
La exhibición musical reunió bailes del altiplano andino como el tinku, ch'utas, cueca paceña y la llamarada; con música de los valles, representada por algunas variantes de moseñada y chacarera; además de danzas de las tierras bajas bolivianas como el taquirari.
Otra característica es que el Jisk'a Anata mezcla las expresiones de las provincias aimaras de mayor data, como la tarqueada, en la que los músicos tocan un instrumento de viento rústico hecho de madera; mientras que el salay, de origen reciente en los valles, se caracteriza por ágiles zapateos y pequeños brincos de hombres y mujeres.
"Queremos representar y reanimar el (carnaval de) antaño para que no se pierda (...) tenemos que ir cultivando en la juventud que nuestras tradiciones jamás se pierdan", precisó María Antonieta Toro, la Reina del Carnaval de Antaño del Bicentenario de Bolivia.
Toro lució un traje de la época victoriana, propio del siglo XIX, que también se usó antiguamente en Bolivia, con faldas voluminosas y blusas tipo corsé, que influyeron en la vestimenta de la chola paceña, con accesorios como abanico, bolso y tocado o velo.
"Me motiva participar en el carnaval, porque desde niña siempre quise usar estos vestidos, hasta que por fin lo hice", aseguró la reina del Carnaval.
Otra inspiración de antaño expresada en el Jisk'a Anata es la chacarera, que proviene del siglo XIX, puesto que las mujeres lucen una falda larga hasta el tobillo, con mucho vuelo, que se sujeta con ambas manos, mientras que el varón usa sombrero de ala ancha, pañuelo y un pantalón amplio para realizar un constante zapateo con golpes de taco y punta.
También destacó el tinku, que en quechua significa encuentro, propio de la región norte del departamento de Potosí, que consiste en el combate de fuerzas opuestas representado en la pelea simulada entre bailarines.
"Participan (en el Jisk'a Anata) más de 65 fraternidades, en conjunción de danzas del departamento (de La Paz) y de Bolivia, variedad de danzas, desde lo más ancestral hasta lo más moderno", apuntó el alcalde de La Paz, Iván Arias durante este lunes.
La mayoría de las regiones bolivianas celebran el carnaval con desfiles similares, pero la fiesta mayor del folclore de Bolivia es el Carnaval de Oruro, declarado en 2001 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, mismo que se efectuó el sábado.
Para el martes es tradicional la celebración de la Ch’alla, en la que muchos bolivianos derraman alcohol sobre la tierra y adornan sus casas y vehículos con serpentinas y globos para agradecer a la Madre Tierra por los bienes obtenidos.