Carla Faval renunció a su cargo como Vocera de la Presidencia tras cometer varios errores. Foto: ABI
Como un paso hacia una "nueva etapa profesional", así describió Carla Faval, exvocera de la Presidencia su repentina salida del cargo este martes 17 de marzo.
"Comunico al país que he decidido concluir mis funciones como Vocera Presidencial. Esta decisión responde a la convicción de que puedo seguir contribuyendo a la gestión y al país desde otros espacios, siempre con el mismo compromiso de servicio”, apuntó Faval.
En el mismo texto oficial agradeció la oportunidad al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, como también la confianza que le brindó en representar al Ejecutivo frente a los medios y la opinión pública.
“Agradezco al Presidente por la confianza depositada en mi persona y por la oportunidad de ser parte de su equipo. Ha sido un honor servir a la patria desde este espacio y una experiencia que me permitió aportar y crecer profesional y personalmente. Me retiro tranquila, agradecida y satisfecha por el trabajo realizado, junto a un equipo comprometido con Bolivia”, apuntó.
Sin embargo, la renuncia ocurre en un contexto delicado: apenas una semana antes, Faval había cometido un error de comunicación al anunciar de forma equivocada el restablecimiento de embajadores con Chile –relación suspendida desde 1962–, cuando en realidad se refería a Estados Unidos.
Esa imprecisión atribuida a un error humano, se registró durante la gira del presidente Paz a Santiago para la toma de juramento de José Antonio Kast, lo que obligó a una corrección oficial y generó cuestionamientos sobre la precisión en las declaraciones gubernamentales.
Reacciones tras la renuncia
La oposición no tardó en reaccionar tras la salida de Faval y atribuyó la renuncia a fallas acumuladas durante los cuatro meses de gestión. La senadora Ana María Crispín, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), celebró la medida y señaló: “Ha cometido muchos errores, contradijo a los ministros, contradijo al presidente (…) y me parece muy buena y muy acertada la renuncia que ha realizado la vocera”.
Crispín insistió en que el cargo requiere “profesionales con experiencia técnica y legal”, y valoró que Faval “diera un paso al costado y poder dar oportunidad a otro profesional con mejor experiencia”, incluso sugiriendo que podría servir de ejemplo para otros funcionarios cuestionados por sus habilidades.
De igual forma, la asambleísta Elena Pachacute, de la agrupación Libre, interpretó la renuncia como señal de problemas internos. “Llama la atención que mujeres que ocupan cargos en el Ejecutivo renuncien... Esto nos denota presuntamente que hay una crisis al interior del Gobierno”, apuntó.
Pachacute remarcó que la vocería es un puesto de “alta confianza presidencial” y destacó que la salida se produjera mientras el mandatario se encuentra en Brasil, lo que, a su juicio, evidencia posibles presiones internas.