El campamento clandestino estaba cerca de la ribera del río Tuichi. Foto: Facebook Guardapaques Madidi
La minería ilegal avanza sin control en el Parque Nacional Madidi, los guardaparques han denunciado el hallazgo de un campamento clandestino cerca del río Tuichi, a unos 80 kilómetros de Apolo.
La denuncia se hizo a través de la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (ABOLAC), liderados por su presidente Marcos Uzquiano, denunciaron la instalación de un nuevo campamento en el río Tuichi.
Uzquiano aseguró que se detectó el traslado de “chutes” o lavaderos metálicos (esclusas) en botes desde el sector Resina arriba de la comunidad Azariamas/Asayamas hasta Matapipilloj.
“Esto habrían sido movilizados desde el sector denominado Resina... Estos equipos habrían sido transportados en embarcaciones en pequeños botes a través del mismo río, aguas abajo hasta el sector denominado Matapipillo”, dijo el dirigente de los guardaparques.
Además, se mencionan actividades similares en Sillacunca, Yanaquisca (sobre el río Tuichi), y aperturas de caminos sin autorización en comunidades como Puina (cerca del río Mojos) y Queara.
Los guardaparques piden intervención urgente de la Policía Boliviana y Fuerzas Armadas para verificar y actuar: “Pedimos a Policía, Fuerzas Armadas que se constituya una comisión para verificar Sillacunca, Llanaquisca, Suyo Suyo y este nuevo sector en Azariama”.
Hay que recordar que el Parque Madidi es territorio estrictamente protegido por ser parte del Área Natural de Manejo Integrado. Se administra bajo el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Incluye zonas de parque nacional (categoría UICN II) con protección estricta y una zona de manejo integrado, destacando por su extraordinaria biodiversidad que conecta ecosistemas andinos y amazónicos.
Ahora bien, esta situación no es nueva. Históricamente, se han reportado intimidaciones a guardaparques, expulsiones y complicidad con algunos comuneros. Lo más irrisorio, es que solo unos 26 guardianes cubren el vasto territorio de casi 1,9 millones de hectáreas, lo que limita el control.
Aunque la minería dentro de áreas protegidas está restringida o prohibida sin autorizaciones excepcionales, persisten vacíos o contradicciones normativas. El tamaño enorme del parque, la accesibilidad fluvial y la selva densa facilitan el ingreso clandestino de maquinaria y personas.
Guardaparques han reportado riesgos para su seguridad y limitaciones para inspeccionar zonas tomadas por mineros. Madidi sigue siendo un ícono de biodiversidad mundial pero enfrenta presiones constantes por la minería ilegal aurífera. Las denuncias confirman que el problema persiste pese a operativos anteriores, y se necesitan medidas coordinadas y sostenidas de autoridades para proteger las zonas estrictas.